El enemigo se mueve en silencio, el narco siembra sin pausa y se adapta con rapidez. En lo que va del año, las Fuerzas Armadas de Honduras (FF. AA.), en coordinación con el Ministerio Público, detectaron y destruyeron 53 plantaciones de coca con más de 800 mil arbustos en unas 150 manzanas de tierra.

Además, eliminaron 16 narcolaboratorios artesanales que los usaron para procesar cocaína en zonas donde el narco ganó un nuevo tipo de control: el de la tierra cultivada con droga.

La ofensiva militar es intensa, pero los hallazgos revelan un patrón alarmante: los cultivos ilícitos ya no son excepciones. Son síntomas de una red criminal enraizada en al menos seis departamentos del país.

Seis zonas florecen

Colón, Gracias a Dios, Atlántida, Yoro, Olancho y El Paraíso son hoy los focos donde el narco instaló sus operaciones agrícolas ilegales.

Según investigadores la presencia del crimen organizado se volvió constante y agresiva en estas zonas.

“Es un trabajo de vigilancia, de constante patrullaje para ubicar nuevos cultivos y golpear la economía del narcotráfico”, dice uno de los militares.

Solo en marihuana, las autoridades erradicaron 16 plantaciones con más de 177 mil arbustos, distribuidos en 30 manzanas.

Estos cultivos permitieron a las estructuras criminales procesar 3,030 kilos de cocaína y 1,940 libras de marihuana.

De haber sido enviados al mercado ilegal, esas drogas habrían generado más de 930 millones de lempiras.

narco se expande
En los operativos se encuentran ademas de las plantaciones, armas y municiones. Foto: Fuerzas Armadas.

El narco no solo cultiva, también muta

Las operaciones son acompañadas por el decomiso de armas, dinero, equipos de comunicación y bienes vinculados al lavado de activos.

Pero el golpe más fuerte es simbólico: cada plantación destruida es una señal de que el narco ya no solo transporta, también produce dentro del territorio nacional.

“El crimen organizado mutó, ahora cultiva en suelo hondureño y establece laboratorios. Pero nuestras operaciones continuarán hasta erradicar estas redes”, dicen los agentes.

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El dilema de fondo: control territorial

Que el narco siembre droga en seis departamentos no es solo un problema de seguridad.

Es un reflejo de ausencia del Estado, de abandono estructural en zonas rurales y de la facilidad con la que el crimen organizado encuentra tierra fértil, literal y figuradamente, donde avanzar.

Las FF. AA. golpean fuerte, pero la estrategia de fondo aún está en construcción. Mientras tanto, Honduras enfrenta una realidad dura.

Ahora los cultivos ilícitos ya no son solo tránsito de paso, sino parte del ecosistema criminal local.

El narco se infiltra con sigilo, pero opera a plena vista: cultiva, procesa y comercializa droga sin salir del país.

Y por eso, más allá de erradicar arbustos, Honduras necesita sembrar soluciones de largo plazo. Porque donde el Estado no llega, el narco florece.