La harina por cocaína apareció dentro de una bodega militar, no en una caleta clandestina ni durante un traslado controlado por narcotraficantes.

La droga estaba bajo custodia en el Tercer Batallón de Infantería de Naco, Cortés, cuando parte del cargamento desapareció y numerosos paquetes fueron sustituidos por otra sustancia.

Han transcurrido más de dos años desde que el Ministerio Público comenzó a investigar el caso.

Sin embargo, la última información pública sobre el expediente no registra personas acusadas por la sustracción.

La historia resulta todavía más llamativa por el origen de aquella evidencia: la droga se vinculó con narcotraficantes ligados a José Luis Oliva Meza, también identificado como Raduan Omar Zamora Mayorga, alias “El Señor de los Cielos”.

Mientras a Zamora lo extraditaron y condenaron a 17 años y cinco meses de prisión en Estados Unidos, en Honduras quedó abierta otra historia: determinar quién pudo tocar un cargamento que debía permanecer resguardado por el Estado.

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Harina por cocaína dentro de un batallón

El hallazgo ocurrió después de que las Fuerzas Armadas denunciaran ante el Ministerio Público, el 8 de febrero de 2024, irregularidades con la droga almacenada en Naco.

Pero llegar hasta la evidencia no fue sencillo. Un fiscal conocedor del caso relató a tunota.com, bajo condición de anonimato por razones de seguridad, que inicialmente fiscales de Tocoa viajaron hasta el batallón para realizar diligencias, pero enfrentaron problemas para ingresar.

“Viajaban de Tocoa al batallón y no les daban acceso. Era un misterio. Fue cuando pidieron colaboración a San Pedro Sula y, cuando se iba a hacer el proceso de destrucción, se dieron cuenta de la alteración de la droga”, relató.

La fuente explicó que la incorporación de fiscales de San Pedro Sula permitió avanzar en las diligencias.

Fue durante el proceso relacionado con la destrucción de la evidencia cuando quedó al descubierto que el cargamento se alteró.

Los registros del Ministerio Público establecieron que originalmente ingresaron 235 paquetes.

Las pruebas posteriores determinaron que 141 habían sido sustituidos por otra sustancia, 17 desaparecieron y 77 quedaron con aparente pureza.

La información sobre el caso señaló que los paquetes sustituidos contenían harina, colocada y embalada de manera similar a la droga original.

No se trató, por tanto, únicamente de cocaína faltante: alguien tuvo acceso suficiente a la evidencia para retirar paquetes y colocar otros en su lugar antes de que las autoridades detectaran lo ocurrido.

Las cifras de la cocaína

La droga permaneció años guardada

Otro elemento abrió una interrogante dentro de la propia investigación: ¿por qué aquella cocaína permaneció durante años almacenada en una instalación militar?

Según el Ministerio Público, el cargamento fue entregado para su depósito el 14 de abril de 2016 y recibido por el capitán de infantería José López.

La Fiscalía anunció que investigaría también por qué la droga no se destruyó, como ocurrió con otros cargamentos decomisados.

Eso significa que la evidencia permaneció cerca de ocho años bajo resguardo antes de descubrirse las irregularidades.

Dos fiscalías entraron al caso

El escándalo provocó la apertura de dos líneas de investigación: una quedó en manos de la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado y otra de la Fiscalía Especial para la Transparencia y Combate a la Corrupción Pública.

Entre las hipótesis que debían investigarse figuró una eventual participación de narcotraficantes con posibles complicidades dentro de la instalación militar.

Las Fuerzas Armadas también anunciaron una investigación después de hacerse público el caso.

Pero los anuncios iniciales no se tradujeron, al menos públicamente, en responsables llevados ante los tribunales.

Investigación

Un informe de las Fuerzas Armadas citado por el Ministerio Público ubicó la sustracción entre noviembre de 2023 y enero de 2024, período durante el cual buena parte del personal del batallón estaba realizando maniobras militares en Gracias a Dios.

Además, ese reporte militar presenta una versión distinta, que cambia las cantidades de droga y las fechas de las acciones ejecutadas.

comunicado FF.AA.

Dos comunicados, dos versiones

Los comunicados oficiales dejaron una contradicción sobre el origen del cargamento. Las Fuerzas Armadas aseguraron que 255 kilos fueron incautados en Trujillo, Colón, en 2019.

Un día después, el Ministerio Público informó en un acta la entrega de la droga al batallón el 14 de abril de 2016 y señaló que originalmente ingresaron 235 paquetes.

El ente investigador advirtió que fueron 141 paquetes los sustituidos, mientras que los militares señalaron que fueron 144.

Así, las versiones oficiales difieren tanto en la antigüedad como en la cantidad reportada.

La investigación dejó de mostrar avances

Para agosto de 2024, no había registros de ingreso de requerimientos fiscales en juzgados penales y de jurisdicción nacional.

No se encontraron acusaciones relacionadas con la desaparición de la droga y fuentes ligadas a las investigaciones informaron que se realizaron diligencias, pero no se individualizó a los responsables.

La cantidad de tiempo transcurrido y los cambios de autoridades en el batallón aparecían entre las dificultades para establecer quién tuvo acceso a la evidencia.

Desde entonces, no se muestran ni requerimiento fiscal, captura o sentencia posterior que permita establecer que alguien respondió penalmente por el caso.

Pero, a más de dos años del descubrimiento, no aparece públicamente quién sustituyó la cocaína ni quién retiró los paquetes.

Tampoco se conoce si funcionarios responsables de custodiar la droga participaron en la sustracción o sustitución de la evidencia.

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