Adán, un hondureño, no duerme. Desde hace una semana, vigila nervioso desde la ventana del pequeño apartamento que renta en San Antonio, Texas, esperando que no aparezcan las camionetas del ICE, mientras considera la posibilidad de retornar a su país.

Su miedo no es infundado: asegura que las redadas no solo se dirigen a personas con récord criminal, sino a cualquier inmigrante indocumentado.

"Esto no es vida, no merecemos este trato. Nuestro pecado es querer una oportunidad para trabajar honradamente, pero ahora nos toca prepararnos para el retorno voluntario", lamenta este olanchano, quien ha dejado de ver a Estados Unidos como el sueño americano y lo describe como una pesadilla.

Adán, al igual que cientos de hondureños en su situación, busca una salida digna para regresar a su tierra.

Ante este panorama, el gobierno de Honduras, a través del vicecanciller Tony García, informó a tunota.com que los consulados están listos para asistir a quienes deseen retornar voluntariamente.

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El regreso voluntario: pasaporte o salvoconducto

Una de las principales dudas que enfrentan los hondureños es qué documentos necesitan para regresar.

El vicecanciller García aclara que pueden hacerlo con su pasaporte, incluso si está vencido.

"Solo necesitan un pasaporte, aunque esté vencido. En caso de no tenerlo o haberlo perdido, pueden obtener un salvoconducto de manera gratuita en el consulado, para lo cual únicamente deben presentar una fotografía", explicó García.

Además, el funcionario tranquiliza a la comunidad migrante al indicar que no deben temer al momento de salir por los aeropuertos.

"No hay control migratorio de salida, y si lo hubiera, basta con declarar que abandonan el país voluntariamente. Mientras no tengan cuentas pendientes con la justicia, no tendrán problemas", afirmó.

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Son muchas las familias hondureñas en Estados Unidos que consideran el retorno voluntario. Foto creada con IA.

Un alivio para quienes temen la deportación

La opción de regresar voluntariamente es un alivio para personas como Martha Mejía, una hondureña originaria de Choluteca.

"Prefiero salir con algunas cositas para nuestra tierra que ir esposada y sin nada al país", asegura.

Junto a su familia, ha decidido explorar esta alternativa para evitar la angustia de una deportación forzada.

Las historias como la de Martha son cada vez más frecuentes. El miedo a los operativos, el desconocimiento del paradero de familiares detenidos y la incertidumbre sobre su situación legal ponen a muchos en una crisis nerviosa que los lleva a buscar soluciones menos traumáticas.

Apoyo consular para la comunidad migrante

El vicecanciller García reiteró el compromiso de los consulados hondureños para apoyar a la comunidad migrante.

Además de extender salvoconductos y pasaportes, anunció que pronto se implementará un servicio de apoyo legal para aquellos que necesiten orientación o acompañamiento durante el proceso de retorno.

"Estamos trabajando para garantizar que los hondureños puedan regresar a su país con dignidad y tranquilidad. Queremos que sepan que no están solos", enfatizó el funcionario.

Una salida viable

Ante la crítica situación, el retorno voluntario se presenta como una alternativa viable para quienes buscan escapar del clima de miedo en Estados Unidos.

Ya sea por voluntad propia o impulsados por la incertidumbre, muchos hondureños optan por regresar con la esperanza de empezar de nuevo en su tierra natal.

"Retornar con dignidad es todo lo que pedimos", dice Martha, mientras organiza lo poco que puede llevar consigo.

Para ella y su familia, como para muchos otros, el sueño americano terminó, pero el anhelo de reconstruir su vida en Honduras se mantiene intacto.

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