En lo que va del año, más de 60 mil hondureños se diagnosticaron con dengue. En la última semana, el virus suma más de 300 nuevos casos distribuidos por todo el país.
La epidemia no da tregua y se filtra, sin ruido, en hogares, barrios y comunidades. El pediatra Francisco Maldonado lo vive a diario.
“La cantidad de Covid-19, influenza, virus sincitial respiratorio y ahora una buena cantidad de dengue nos llena los consultorios privados", dijo.
Pero en los centros de salud, los CLIPER, ocurre lo mismo y ahora, "hasta las emergencias de los hospitales que no se diseñaron para eso”, expresó.
La prevención contra el dengue
El dengue se cría en lo doméstico. En los baldes, los neumáticos viejos, los floreros. Y con el anuncio de que las lluvias regresarán en agosto, la amenaza se amplía.
Las aguas que se estancan se convierten en incubadoras del mosquito transmisor, el Aedes aegypti.
Para el epidemiólogo Kenneth Rodríguez, la solución es clara. “La responsabilidad de prevenir el dengue está en nuestras manos. Tenemos que evitar criaderos de zancudo en nuestras casas, vecindarios y comunidades”, advierte.
Aunque los datos muestran un leve descenso entre enero y julio de este año respecto al mismo periodo de 2024, el riesgo es latente. El tiempo corre y las lluvias ya asoman.
Los focos más críticos con dengue
El Distrito Central y la Región Metropolitana del Valle de Sula encabezan los reportes de casos sospechosos.
La situación obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica, pero también pone en evidencia una verdad incómoda: no hay brigada que alcance si desde las casas no toman acción.
Autoridades de salud piden eliminar todo recipiente que acumule agua. Desde un tapón de botella hasta un bebedero para mascotas, todo amenaza.
El dengue no distingue nivel socioeconómico ni geografía: solo necesita agua limpia y descuido.
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Una batalla desigual en hospitales saturados contra el dengue
Los centros de salud luchan en varios frentes. Mientras los virus respiratorios afectan a miles, el dengue suma y complica.
“Las emergencias ya no dan abasto. No se diseñaron para esta carga simultánea de enfermedades”, reitera Maldonado.
La saturación no es solo médica. El personal, los insumos y la infraestructura ya están al límite.
En muchos casos, prevenir un solo caso de dengue podría significar evitar una hospitalización más y salvar una vida.
Los expertos son claros: el dengue no se resuelve solo en hospitales, ni con fumigaciones esporádicas.
La verdadera batalla se libra a diario, en los patios, los lavaderos, los techos y los rincones donde el agua se queda.
La pregunta que hacen los especialistas es sencilla pero contundente: ¿ya limpiaste tu patio hoy?
