Para algunos jóvenes, la alimentación en la UNAH representa un desafío diario. Llegan a clases sin desayunar, con apenas un café en el estómago para enfrentar la jornada universitaria.
Esa era parte de la rutina de Edwin Molinares, estudiante de Lenguas Extranjeras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), antes de recibir una beca de alimentación.
“Muchas veces tenía que saltarme el desayuno y simplemente sobrevivir con un café”, relató el universitario.
Su testimonio revela una realidad que suele quedar fuera de las estadísticas académicas: estudiar también implica resolver qué comer, cómo distribuir el dinero y de dónde sacar tiempo para alimentarse.
La alimentación en la UNAH es una necesidad que la institución busca atender mediante becas y comedores universitarios, aunque todavía existen desafíos para ampliar la cobertura.
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UNAH: De 35 mil becas proyectadas a 1,700 beneficiarios
En agosto de 2025, la UNAH anunció una ambiciosa meta para el siguiente año: beneficiar a 35,000 estudiantes con ayudas de alimentación como parte del programa Mi Bienestar.
La proyección buscó aliviar los gastos de jóvenes que enfrentan dificultades económicas para sostener sus estudios universitarios.
Sin embargo, en abril de 2026, las autoridades reconocieron que las limitaciones presupuestarias obligaban a replantear el programa.
La universidad informó entonces que aproximadamente 15,000 estudiantes podrían acceder a beneficios de alimentación y materiales educativos, una cobertura inferior a la proyectada inicialmente.
El dato más reciente, divulgado el 23 de octubre, señala que 1,700 estudiantes reciben actualmente becas de alimentación en dos campus universitarios.
De ellos, 1,000 pertenecen a Ciudad Universitaria, en Tegucigalpa, y otros 700 a UNAH Cortés, en San Pedro Sula.

¿Cuánto alcanza una beca para comer?
Cada estudiante beneficiario recibe 1,500 lempiras mensuales destinados a cubrir parte de sus necesidades alimentarias durante el período académico.
Si ese monto se distribuye entre 30 días, representa un promedio de 50 lempiras diarios, aunque el apoyo está destinado al consumo durante las actividades universitarias.
En agosto de 2025, las propias autoridades de la UNAH indicaron que un plato de comida en Ciudad Universitaria podía costar entre 90 y 130 lempiras.
Tomando esos precios como referencia, los 1,500 lempiras permitirían adquirir aproximadamente entre 11 y 16 platos de comida al mes.
Para jóvenes que deben distribuir sus recursos entre transporte, materiales académicos y otros gastos personales, la beca representa un alivio, aunque no necesariamente cubre toda su alimentación.
Un comedor que ayuda a enfrentar largas jornadas
El Comedor Universitario 1847, ubicado en Ciudad Universitaria, constituye otra alternativa para los estudiantes beneficiarios del programa Mi Bienestar.
Eduardo Altamirano, chef del establecimiento, explicó que los menús se organizan antes de cada período académico e incorporan proteínas, carbohidratos, vegetales y ensaladas.
La planificación busca ofrecer variedad en las preparaciones durante la semana, considerando las necesidades alimentarias de los universitarios.
Para Saúl Aarón Rodríguez Corea, estudiante de Microbiología, disponer de este servicio facilita sus jornadas de clases y laboratorios.
El joven destacó que entre los alimentos disponibles encuentra pollo, cerdo, carne molida, arroz y diferentes preparaciones de ensaladas.
Su experiencia muestra otra dificultad de la vida universitaria: los horarios académicos también pueden limitar las oportunidades de buscar alimentos fuera del campus.

El desafío de ampliar las ayudas
En febrero de 2026, la universidad reportó más de 16,700 solicitudes de apoyo alimentario y para marzo, la cifra aumentó a unas 18,000.
Las solicitudes evidenciaron el interés estudiantil por acceder a un beneficio que puede reducir los gastos asociados con cursar una carrera.
En ese contexto, el programa Mi Bienestar permite la permanencia de los universitarios, más allá de las actividades académicas.
El desafío no se limita a mantener funcionando los comedores o entregar una asignación mensual.
También consiste en identificar a quienes necesitan apoyo y garantizar que puedan acceder a él.
La historia de Edwin Molinares muestra lo que una beca puede cambiar en la rutina de un estudiante.
Antes, algunas mañanas comenzaban únicamente con café; ahora dispone de una ayuda para alimentarse.
Porque detrás de una matrícula universitaria también hay jóvenes que deben resolver algo tan elemental como qué comer antes de entrar a clases.
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