En sus declaraciones, la CEH enfatizó en la importancia de abordar este tema "delicado" con "profundidad, verdad y transparencia".
"Se trata de un tema delicado que ha movilizado a muchos sectores de nuestra sociedad, y creemos que, lejos de provocar polémicas, es un tema que debe tratarse con profundidad, en la verdad y en la transparencia", indicaron los obispos hondureños en su comunicado.
Además, expresaron que, tal cual está planteada la normativa, se atenta incluso contra el artículo 152 de la Constitución de la República, que establece que los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos.
La CEH manifestó que la Iglesia, "como madre y maestra", también destaca la importancia de la familia como escuela de virtudes sociales y del amor.
"Es en el seno familiar donde recibimos las primeras nociones acerca de la verdad y el bien; y es ahí donde aprendemos lo que significa amar y ser amado; y, por consiguiente, aprendemos lo que significa ser una persona, con toda su riqueza, grandeza y dignidad", indicó la CEH.
Educación sexual debe ser integral
En cuanto a la educación sexual, la Conferencia Episcopal subrayó que debe ser integral y considerar el desarrollo progresivo de las niñas y los niños, adecuándose a sus edades y etapas de desarrollo.
"La verdadera educación sexual debe llevar a la persona humana a ser dueña y no esclava del don de la sexualidad", expresaron.
La CEH añadió que el embarazo adolescente sí es una problemática que atraviesa el país, pero que no se evitará "con el uso de anticonceptivos o medidas superficiales, sino promoviendo la maternidad y paternidad responsables, de acuerdo con la ley de Dios".
El secretario de Educación, Daniel Sponda, insiste en que esta normativa será necesaria para proteger a niñas y adolescentes que son víctimas de embarazos a temprana edad.
Según cifras oficiales, Honduras tiene una tasa de embarazos adolescentes de 89 por cada 1,000 niñas de entre 15 y 19 años, más alta que el promedio regional, que es de 61 por cada 1,000.
Preocupa la ley
La CEH aseguró que se unen a otras denominaciones religiosas, como la Iglesia evangélica, a la sociedad civil y a los padres de familia para expresar su "preocupación" por las posibles consecuencias de una ley que "atente contra principios constitucionales y carezca de una propuesta concreta e integral".
La ley fue aprobada por el Congreso Nacional desde el 6 de marzo, pero la presidenta hondureña, Xiomara Castro, todavía no la ha vetado o sancionado.
Organizaciones de padres de familia urgieron la semana pasada a la presidenta que vete la ley.
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