En los documentos, las obras en Marcala llegaron al 100%, en el terreno, la historia que reconstruyó el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) fue distinta.

Contratos suscritos después de que comenzaron los trabajos, órdenes de inicio con fechas diferentes, proyectos que no se ajustaron a los perfiles aprobados y actas que dieron por terminadas obras que todavía tenían trabajo pendiente forman parte del rastro documental.

Los hallazgos corresponden a una investigación divulgada por el CNA en julio de 2025 sobre tres proyectos ejecutados por la Municipalidad de Marcala, La Paz, con recursos del Programa Nacional de Intervención a Caminos Productivos.

Un año después, el informe reconstruye qué ocurrió detrás de aquellas obras y, sobre todo, la distancia que existió entre algunos documentos municipales y lo constatado por la supervisión de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT).

El CNA examinó la construcción de huellas de concreto ciclópeo en Musula y dos cajas puente ubicadas en los barrios La Victoria y El Ciprés.

El propósito era determinar inconsistencias en su ejecución y posibles irregularidades atribuibles a funcionarios públicos.

De interés: Presidencia, entre las menos transparentes del Gobierno: informe CNA

Marcala y casi L2 millones para tres proyectos

Las tres obras en Marcala formaron parte de un programa creado para fortalecer la red vial utilizada por comunidades y sectores productivos.

El 26 de mayo de 2023, la SIT transfirió L1,999,616.16 a la Municipalidad de Marcala dentro del convenio suscrito para ejecutar los proyectos.

Pero el seguimiento posterior encontró una sucesión de inconsistencias que comenzó incluso antes de la contratación de algunas obras.

El caso más revelador aparece en Musula, donde la municipalidad presentó originalmente una propuesta para construir 1,060 metros de huellas, con un costo estimado de L828,684.80.

Cuando la SIT aprobó el proyecto, el alcance cambió: serían 2,000 metros lineales y el monto quedó establecido en L830,200.

Esa diferencia terminaría siendo clave.

los proyectos

Una obra que comenzó antes del contrato

El contrato para construir las huellas de Musula se suscribió entre el entonces alcalde de Marcala y el contratista el 20 de septiembre de 2023, por L673,258.85.

El documento, según el CNA, tampoco especificó que debían construirse los 2,000 metros contemplados en el proyecto aprobado por la SIT.

Pero cuando se sigue la cronología aparece algo todavía más llamativo y es que la documentación que entregó la municipalidad contenía tres órdenes de inicio con fechas distintas.

Una establecía el 22 de mayo de 2023, otra, el 2 de octubre y la tercera señaló el 3 de octubre.

Eso significa que la primera orden situó el comienzo de los trabajos aproximadamente cuatro meses antes de la firma del contrato.

Y no era solamente una fecha escrita sobre un documento.

Ya había 250 metros construidos

Cuando el supervisor de la SIT realizó una visita el 26 de julio de 2023, encontró que el proyecto ya estaba en marcha.

Para entonces había 250 metros lineales de huellas construidos y la supervisión también reportó que el proyecto se encontraba detenido y que cambiaría su forma de ejecución.

Parte comenzó mediante administración municipal y los metros restantes se ejecutarían mediante un contratista.

El propio informe del CNA concluyó que existía evidencia de que el proyecto arrancó antes de la suscripción del contrato y de recibir los fondos correspondientes de la SIT.

La cronología comenzó a dejar una huella difícil de borrar.

Inicio de obras

La obra estaba en ejecución, pero llegó el acta final

La contradicción más fuerte aparecería meses después y el 22 de noviembre de 2023, una ficha de supervisión de la SIT establecía que la obra todavía estaba en ejecución.

De los 2,000 metros lineales contemplados en el perfil que se aprobó en ese momento se construyeron 1,060 metros.

Dos días después ocurrió algo difícil de pasar por alto, el 24 de noviembre, el entonces alcalde extendió un acta de recepción final en la que hizo constar que los trabajos terminaron conforme a lo solicitado.

Posteriormente, el 1 de diciembre, el alcalde y el supervisor municipal extendieron otra acta indicando que la obra cumplía con el dictamen mediante el cual la SIT aprobó el proyecto.

Pero todavía faltaba obra.

El 100% quedó escrito

Ese mismo 1 de diciembre, la Corporación Municipal de Marcala fue todavía más lejos. En el acta número 58, acordó que los proyectos de Caminos Productivos —incluidas las huellas de Musula— se ejecutaron en un 100%, conforme a los lineamientos técnicos, y recibidos en tiempo y forma.

El problema es que la obra no terminó allí y el CNA concluyó que las huellas de Musula no finalizaron ni cumplían con el perfil aprobado por la SIT cuando se recibieron, por lo que los trabajos continuaron durante 2024.

De hecho, una ficha del supervisor de la SIT del 22 de mayo de 2024 registró que la Municipalidad de Marcala completó con fondos propios los metros lineales que todavía faltaban.

Así, una obra que documentalmente alcanzó el 100% en diciembre de 2023 todavía requería trabajos meses después.

los proyectos

La Victoria y El Ciprés repitieron el problema

Musula no fue el único proyecto cuestionado, el CNA también examinó las cajas puente construidas en los barrios La Victoria y El Ciprés.

Su investigación concluyó que ambas fueron iniciadas con fondos propios municipales y que, de acuerdo con la supervisión de la SIT, no cumplían con los perfiles que esa secretaría aprobó.

En el caso de La Victoria, la Corporación Municipal también acordó el 1 de diciembre de 2023 que el proyecto se ejecutó en un 100%.

La misma declaración quedó registrada respecto a la caja puente de El Ciprés y la situación dejó de parecer entonces una inconsistencia aislada.

Tres obras y una misma contradicción

Al cerrar su investigación, el CNA puso el foco en la supervisión municipal y determinó que la municipalidad debía garantizar la calidad del proyecto.

Además de entregar informes y verificar que las obras se ejecutaran de acuerdo con las especificaciones aprobadas.

El supervisor municipal y el entonces alcalde firmaron actas de recepción final señalando que los tres proyectos cumplían con el dictamen de la SIT.

Un año después de publicado aquel informe, las obras en Marcala dejan una historia que se puede seguir entre fechas, contratos, inspecciones y actas.

Porque el problema no fue únicamente cuánto concreto se colocó o cuántos metros se construyeron.

Fue que mientras los documentos municipales llegaron a escribir 100%, la supervisión técnica seguía encontrando una obra distinta.

Lea también: CNA denuncia esquema de corrupción en la Secretaría de Gobernación