En las montañas de Corquín, Copán, donde el olor a café suele mezclarse con el cansancio de las madrugadas y el peso de las cosechas inciertas, un grupo de mujeres logró lo que durante años pareció reservado para grandes exportadores: enviar su café hasta Europa.

No fueron empresarios poderosos ni grandes consorcios, son 16 productoras hondureñas.

Con pequeñas parcelas y años de trabajo invisibilizado, lograron exportar más de 420 sacos de café a Alemania bajo estrictos estándares ambientales internacionales.

El envío representa mucho más que un contenedor cruzando el océano. Detrás de cada quintal hay historias de mujeres que durante décadas trabajaron en silencio dentro del rubro cafetalero, pero sin acceso real a mercados diferenciados, tecnología o toma de decisiones.

Ahora, bajo la marca Café de Mujeres BRISAS, esas productoras comenzaron a escribir una historia distinta.

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El café que Europa exige: libre de deforestación

El logro no ocurrió por casualidad, Europa endureció sus reglas y comenzó a exigir que productos como el café demuestren que no provienen de tierras deforestadas después de 2020.

Esa normativa, conocida como Reglamento Europeo sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR), cambió las reglas del comercio agrícola mundial.

Mientras muchos productores aún intentan entender las nuevas exigencias, estas mujeres de Copán ya dieron el salto.

El proceso implicó georreferenciar fincas, levantar polígonos digitales y demostrar trazabilidad completa del café producido.

Unas 25 productoras participaron en ese proceso para certificar que sus cultivos cumplen con criterios de cero deforestación.

La transformación también llegó al terreno y varias productoras recibieron secadoras solares tipo domo, herramientas que mejoraron la calidad del grano y fortalecieron la competitividad de su producción.

En un mercado donde cada vez pesa más la sostenibilidad, estas mujeres encontraron una oportunidad para competir.

parcelas
En pequeñas parcelas estas mujeres las mujeres se adaptaron y cumplen los requerimientos para llevar su café a Alemania. Foto: Gerardo Moya/PNUD.

“Nunca imaginé exportar a Europa”

Para María Lara, una de las productoras involucradas, el envío del contenedor tiene un significado profundamente humano.

“Trabajando es como se logran las cosas. Me siento muy orgullosa y agradecida con Dios. Cuando empezamos, nunca imaginé que íbamos a lograr exportar nuestro café a Europa”, expresó la cafetaler.

María aseguró que posee apenas tres manzanas de tierra, pero que hoy se siente más motivada que nunca.

Mujeres que dejaron de ser ayudantes

El café en Honduras mueve millones y representa uno de los principales motores económicos del país.

Según datos el café aporta más del 3 % al Producto Interno Bruto nacional y cerca del 30 % al PIB agrícola.

Pero durante años, muchas mujeres quedaron relegadas a labores secundarias dentro de las fincas familiares.

El gerente de PROEXO, René Madrid, destacó precisamente ese cambio: ahora estas productoras comenzaron a convertirse en tomadoras de decisiones dentro de sus propias unidades productivas.

Ese paso parece pequeño desde fuera, pero en comunidades rurales marcadas por desigualdad y limitaciones históricas, representa una ruptura profunda.

Honduras cuenta con más de 21 mil mujeres productoras de café responsables de aproximadamente 1.4 millones de quintales cultivados en 77 mil manzanas.

Sin embargo, muchas todavía enfrentan barreras para acceder a oportunidades económicas y recursos productivos.

La exportación hacia Alemania no elimina esos desafíos, pero sí demuestra que el modelo puede cambiar.

café para Alemania
Estos son los lotes de café que prepararon las mujeres de Corquín para enviar a Alemania. Foto: PNUD.

El café como resistencia y futuro

El futuro del café ya no dependerá únicamente del volumen producido, sino también de la capacidad para demostrar sostenibilidad, transparencia y cumplimiento ambiental.

Y en medio de esa transición global, fueron mujeres rurales de Honduras las que dieron uno de los primeros pasos.

Allí donde muchas veces solo se habla de pobreza, migración o abandono, hoy se habla de liderazgo femenino, café sostenible y mercados europeos.

Porque mientras otros apenas intentan adaptarse al nuevo mundo del comercio verde, 16 mujeres de Copán ya lograron poner el nombre de Honduras en una taza de café servida en Alemania.

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