Lo que comenzó como un operativo de allanamiento en Corinto, Cortés, terminó convertido en una de las escenas de violencia más delicadas que enfrentan las autoridades hondureñas en los últimos meses.

Las detonaciones estremecieron la frontera, paralizaron el tránsito y dejaron una pregunta que hoy inquieta a los organismos de seguridad: ¿quiénes estaban realmente detrás del grupo armado que enfrentó a la Dipampco?

Los agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) llegaron a la zona con la intención de ejecutar un allanamiento y capturar a Ever Argueta, señalado como supuesto líder de la denominada “Banda de Ever Argueta”.

Esta es una estructura bajo investigación por su presunta vinculación en hechos violentos registrados recientemente en el norte de Honduras, incluido el asesinato múltiple de agentes policiales.

Las primeras líneas investigativas sostienen que los agentes ingresaron solos al sector donde pretendían ejecutar el allanamiento.

Fue entonces cuando se produjo un intenso intercambio de disparos con civiles que, según versiones preliminares, mostraron una capacidad de respuesta poco habitual.

Horas después, cuando otras unidades policiales lograron ingresar a la zona, los cuerpos de los agentes reportados preliminarmente como fallecidos ya no estaban.

Según las versiones que manejan las autoridades, los cuerpos los retiraron del lugar tras el enfrentamiento.

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Ever Argueta, objetivo del operativo ejecutado en Corinto y señalado como supuesto líder de una estructura criminal bajo investigación. Foto: cortesía.

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Corinto y el operativo contra Ever Argueta

Las investigaciones apuntaron hacia una vivienda ubicada en Corinto, donde presuntamente se ocultaba el sospechoso.

Sin embargo, al momento de ejecutar el allanamiento, los agentes habrían sido recibidos por hombres armados, desatándose un enfrentamiento de alta intensidad.

Videos difundidos en redes sociales mostraron ráfagas continuas y escenas de tensión en la zona fronteriza.

Pero el detalle que más inquietud generó dentro de los cuerpos de seguridad no fue únicamente la violencia del enfrentamiento, sino lo que ocurrió después.

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Durante los operativos de búsqueda en Corinto, las autoridades localizaron armas de alto poder en la zona donde desaparecieron los agentes policiales. Foto: cortesía.

Los cuerpos desaparecieron tras la balacera

Cuando otras unidades policiales llegaron al lugar, los cuerpos de los agentes ya no estaban.

Esa situación abrió nuevas interrogantes dentro de las investigaciones, debido a que reflejaría un nivel de control territorial y capacidad operativa superior al que normalmente muestran estructuras criminales comunes.

Hasta ahora, las autoridades mantienen hermetismo sobre el número exacto de víctimas, dónde están los policías desaparecidos y las condiciones en las que ocurrió el enfrentamiento.

El silencio oficial también rodea el paradero de Ever Argueta, ya que no se confirma si logró escapar, si estaba dentro de la vivienda allanada o si resultó herido durante el intercambio de disparos.

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Guatemala reforzó la frontera y coordinó acciones con la Policía hondureña tras el violento ataque registrado en Corinto. Foto: PNC.

Las sospechas que apuntan hacia el CJNG

Una hipótesis que hoy preocupa a las autoridadees es la posible vinculación de los civiles armados con estructuras relacionadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Esta es una organización criminal mexicana históricamente encabezada por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

Las sospechas nacen por el nivel de organización mostrado durante el enfrentamiento, la coordinación observada en la zona y la capacidad para retirar los cuerpos tras la balacera.

Algunas versiones incluso sostienen que entre los atacantes habría personas con entrenamiento especializado o experiencia militar, aunque esa información todavía no se confirma oficialmente.

Las hipótesis tomó fuerza tras recientes declaraciones del ministro de Seguridad, quien vinculó a integrantes del denominado “Cartel del Diablo” con estructuras criminales mexicanas.

Por eso cuestionó si nuevas organizaciones hondureñas estarían replicando esquemas operativos similares a los utilizados por carteles internacionales.

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La zona fue reforzada con elementos policiales y militares mientras continúan los operativos para dar con la estructura criminal. Foto: PMOP.

Una señal que enciende las alarmas

Lo ocurrido en Corinto dejó algo más que una operación fallida. También expuso una preocupación que crece silenciosamente dentro de los organismos de inteligencia.

Y es la posibilidad de que estructuras criminales en Honduras estén evolucionando hacia modelos con mayor organización, logística y capacidad armada.

Por ahora, las investigaciones y búsqueda continúan en medio de tensión, hermetismo y operativos en la zona.

Pero mientras las autoridades intentan reconstruir lo ocurrido, la violencia registrada en Corinto ya dejó una señal difícil de ignorar.

El crimen organizado parece estar entrando en una etapa donde no solo desafía al Estado, sino que empieza a actuar con niveles de coordinación que Honduras pocas veces había visto.

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