El Observatorio Universitario de la Educación Nacional e Internacional de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) sugiere, mediante un estudio, cambios en el sistema educativo nacional en el contexto del covid-19
El análisis "visualiza la crisis actual como una coyuntura que abre una importante oportunidad de cambio, para resolver antiguas carencias que ha venido padeciendo el sistema educativo hondureño durante las últimas décadas", señala el Observatorio.
Como antecedentes, la UPNFM indica que la educación es mucho más que el aprendizaje de contenidos curriculares, y que, el sistema educativo ha venido presentando indicadores bajos tanto en lo referente a cobertura como a niveles de aprendizaje.
Para finales de 2019 se estimó que de 2.9 millones de menores hondureños entre 3 y 17 años, 900 mil estaban fuera del sistema, detalla el estudio.
Además, los elevados niveles de pobreza y desigualdad social, imperantes en Honduras, se asocian con una baja conectividad a Internet, afectando directamente a los estudiantes.

El estudio señala que aunque las autoridades de la Secretaría de Educación han impulsado varias estrategias para mantener activo al personal docente y estudiantes durante el confinamiento, estos "valiosos esfuerzos se vuelven insuficientes si los valoramos como posible forma de operar para el resto del año lectivo 2020, y dado el caso, para el 2021".
Durante la cuarentena, una parte significativa de los estudiantes, particularmente los de menos recursos socioeconómicos, han tenido una participación escasa o nula al derecho a la educación, manifiesta el Observatorio de Educación de la UPNFM.
Por otro lado, agrega que los docentes tienen alta conectividad a la red por telefonía móvil, pero baja disposición de equipo de computación.
Planteamientos
Es por ello que, entre otros planteamientos, sugieren al gobierno ofrecer soluciones diferenciadas de acuerdo con las condiciones sociales y de conectividad de cada región o zona.
"Un posible y, hasta cierto punto, deseable escenario, es adoptar el calendario escolar de septiembre de 2020 a junio de 2021, reiniciando el año lectivo 2020 bajo una modalidad semi-presencial", plantean.
Mientras, el período entre abril y agosto se aprovecharía para capacitar docentes en estrategias de enseñanza aprendizaje no presenciales (principalmente, virtuales y uso de materiales auto formativos), y gestionar para cada maestro en servicio, acceso a Internet en condiciones extremadamente favorables.

Y, desarrollar o seleccionar, imprimir y distribuir materiales impresos auto formativos, dando prioridad a los centros educativos ubicados en lugares de baja conectividad y acentuadas condiciones de pobreza.
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El informe concluye que el período anterior al reinicio del año lectivo 2020 podría ser utilizado para que los docentes identifiquen contenidos relevantes en los cuales sus estudiantes necesitan fortalecer sus aprendizajes, y apoyarles para mejorar en esos temas, manteniendo la actividad educativa en ese período.
De igual forma, puede impulsarse el desarrollo de actividades orientadas a fortalecer el área socio afectiva de los menores, el manejo de materiales educativos de auto aprendizaje.
