El gobierno de Costa Rica argumentó este miércoles que la cumbre urgente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), convocada por la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, que ostenta la presidencia Pro Témpore, no procedía debido a irregularidades en su llamamiento.
Mediante un comunicado de prensa, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de costarricense señaló que, según los procedimientos establecidos por la Celac, las reuniones extraordinarias sólo pueden convocarse cuando la presidencia pro tempore consulta previamente a los Estados miembros.
En esta ocasión, no se realizó tal consulta, lo que según Costa Rica invalidó la convocatoria.
En ese sentido, destacó que la solicitud de la reunión se basó en la petición de un Estado miembro, lo cual sólo permite la convocatoria de reuniones extraordinarias a nivel ministerial, más no una cumbre de Jefes de Estado y Gobierno.

Además, los temas propuestos en la agenda (migración, medio ambiente y unidad latinoamericana y caribeña) no fueron previamente discutidos ni consensuados por los coordinadores nacionales, como lo exige el reglamento interno del organismo.
Reprogramar reunión de la Celac
Por estas razones, Costa Rica solicitó formalmente que la reunión extraordinaria sea pospuesta hasta que se cumplan los procedimientos adecuados.
El país sugirió que estos temas sean abordados en la reunión de Coordinadores Nacionales programada para el 6 de febrero, de modo que se acuerden los pasos a seguir.
El Ministerio de Relaciones Exteriores también instó a la presidencia pro tempore de la Celac a circular esta notificación a todos los Estados miembros, reafirmando su compromiso con el correcto funcionamiento del organismo regional y la necesidad de respetar sus procedimientos internos para garantizar la eficacia y legitimidad de sus decisiones.
Reunión de emergencia
La reunión fue convocada luego de que el presidente de Colombia, Gustavo Petro solicitara de emergencia que se concentraran para tratar las medidas anunciadas por el presidente de EE. UU., en relación al tema de deportación de migrantes.
Petro ordenó que no se recibieran los aviones militares con migrantes provenientes de Estados Unidos. Como respuesta, el presidente estadounidense anunció la imposición de aranceles del 25% a todos los productos colombianos y adelantar que en una semana "se elevarían al 50%".
Además de otras sanciones de visados, viaje y migratorias, a lo que el mandatario colombiano había respondido con medidas recíprocas.
Sin embargo, un par de horas después de la confrontación, ambos gobiernos anunciaron que habían superado "el impase" diplomático.
