El anuncio original de Costa Rica no contemplaba a este sector, pero como el Gobierno de Honduras sí incluyó a los costarricenses, sin excepción alguna, se vieron orillados a aplicar el principio de reciprocidad.
El impacto de la medida preocupa principalmente en el ámbito económico por la interacción entre diversos mercados de la zona.
La decisión de los gobiernos de Costa Rica y Honduras, de exigir visa a sus ciudadanos para ir de un país a otro, ha evidenciado de nuevo la debilidad del sistema de integración centroamericano.
El anuncio de Costa Rica, del pasado día 6, de exigirle visa consular a los hondureños por razones de "seguridad nacional", aduciendo que recientemente ha identificado bandas de sicarios y grupos criminales integrados por hondureños.
La respuesta de Honduras no se hizo esperar y le aplicó la misma medida a los costarricenses, sin excepciones.
El analista hondureño Omar García dijo que lo que sucede ahora entre Costa Rica y Honduras "es un motivo para convocar por parte del SICA (Sistema de la Integración Centroamericana) y hablar acerca del tema, si es que realmente queremos darle la vida institucional que corresponde" a ese ente.
Organismos como el SICA "de una u otra manera son deliberantes y deberían aspirar a ser resolutivos, pero ni siquiera se quieren debatir los temas como el actual, entonces no hay razón para la existencia de estas instituciones", enfatizó García.
En su opinión, el tema puede tener una salida "dependiendo de qué tan asustados estén los presidentes", Rodrigo Chaves, de Costa Rica, y Xiomara Castro, de Honduras, quien en enero de 2024 asumirá por seis meses la presidencia pro témpore del SICA.
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