Las rutas clandestinas siguen abiertas, cambian los vehículos, los puntos de paso y hasta los rostros de los "coyotes" que dirigen las operaciones, pero el negocio permanece intacto: mover migrantes hacia Estados Unidos es una de las economías criminales más rentables de la región.
Mientras miles de personas continúan huyendo de la pobreza, la violencia o la falta de oportunidades, las redes de tráfico ilícito de personas convierten la desesperación humana en dinero.
La Policía Nacional informó que Honduras ya suma 30 capturas por este delito en lo que va de 2026, una cifra que refleja el constante movimiento de estructuras dedicadas al traslado irregular de migrantes a través del territorio nacional.
De interés: Caen coyotes en Choluteca: 18 capturados en operación del Ministerio Público
Los coyotes y el negocio que cobra fortunas
Las investigaciones policiales revelan que algunos coyotes cobran cantidades exorbitantes por cada traslado.
En ciertos casos, el precio llega hasta los 100 mil dólares por persona, dependiendo de la ruta, los contactos y las supuestas garantías para llegar a Estados Unidos.
Ese dinero alimenta una red que opera como una maquinaria silenciosa: reclutadores, transportistas, vigilantes, falsificadores y enlaces fronterizos que convierten las carreteras y pasos clandestinos en corredores del crimen.
Detrás de cada viaje hay pagos anticipados, amenazas, deudas familiares y promesas que muchas veces terminan en secuestros, abandono o muerte.

Guaymaca y la ruta que sigue viva
Uno de los casos más recientes ocurrió en Guaymaca, Francisco Morazán, donde las autoridades capturaron a un hombre acusado de participar en el traslado irregular de migrantes.
Según las investigaciones, el detenido presuntamente coordinaba movilizaciones de personas hacia el norte del continente y manejaba cobros de grandes cantidades de dinero.
La captura volvió a poner la mirada sobre corredores internos que siguen siendo utilizados por estructuras criminales para movilizar personas evitando retenes y controles migratorios.
Aunque las autoridades golpean a algunos operadores, las rutas continúan funcionando bajo nuevas modalidades y conexiones clandestinas.
Corinto: frontera caliente del tráfico humano
La otra captura se registró en Corinto, Omoa, una de las zonas fronterizas más utilizadas para el paso irregular de migrantes entre Honduras y Guatemala.
En ese sector detuvieron a un hombre señalado de trasladar a 72 personas: 28 cubanos, cuatro nicaragüenses y 40 hondureños.
La mezcla de nacionalidades refleja cómo por Honduras transitan migrantes de distintos países que buscan avanzar hacia México y posteriormente llegar a Estados Unidos.
Corinto no solo es una frontera comercial. También es un punto estratégico para estructuras dedicadas al tráfico de personas, contrabando y otros delitos transnacionales.

Capturan piezas, pero la estructura sigue
Las autoridades reconocen que el tráfico ilícito de personas es un desafío complejo debido a las conexiones internacionales y al dinero que mueve esta actividad.
Cada captura representa apenas una parte de una estructura mucho más amplia que se adapta rápidamente, cambia operadores y mantiene activas sus rutas.
El negocio crece porque detrás de cada migrante hay una necesidad urgente y detrás de cada necesidad hay un "coyote" dispuesto a cobrar millones.
En Honduras, las capturas aumentan, pero también el flujo de personas que apuestan todo en una ruta donde el crimen encontró una mina de oro.
Lea también: El negocio del coyotaje: hasta 80 mil dólares por un cruce VIP a EE.UU.
