Lo que inició como una angustiante búsqueda terminó en una inesperada y polémica escena de diversión, en medio de las tragedias que han dejado las intensas lluvias en Honduras desde finales de septiembre.
Al menos nueve jóvenes —entre ellos una del sexo femenino— fueron reportados como desaparecidos el lunes 13 de octubre en el municipio de Teupasenti, departamento de El Paraíso, luego de que se creyera que habían sido arrastrados por la crecida del río Jalán.
Sin embargo, horas más tarde, la alarma se desvaneció cuando los jóvenes reaparecieron ilesos, flotando sobre neumáticos en el mismo río.
La escena fue captada en video y compartida en la página de Facebook TI Tiupa, donde se escucha a un adulto exclamar: "¡Ahí vienen esos cipotes! No es correcto lo que hicieron, pero gracias a Dios están bien".
Las familias habían iniciado una desesperada búsqueda por toda la ribera del río, creyendo lo peor. "No es correcto lo que hacen porque generan preocupación en sus familiares", comentó indignada la misma persona que grabó el video.
Aunque todo resultó ser una falsa alarma, el incidente ha generado indignación local, especialmente por realizar este tipo de actividades riesgosas durante una emergencia nacional.
Alertas por lluvias en Honduras
Desde el pasado 29 de septiembre, Honduras se encuentra bajo los efectos de una vaguada que ha provocado intensas lluvias, dejando al menos 12 personas fallecidas —incluidos seis menores de edad—, más de 10 mil afectados, y cuantiosos daños en viviendas, cultivos e infraestructura.
En Teupasenti, los daños son significativos: pobladores reportan que un puente recién construido cedió ante la fuerza del caudal, sumándose a la lista de infraestructuras comprometidas.
La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) mantiene alerta roja en los departamentos de Francisco Morazán, Lempira, La Paz e Intibucá. Mientras tanto, Choluteca, Valle, Comayagua, Ocotepeque y El Paraíso están bajo alerta amarilla, y otros cinco departamentos en alerta verde.
Aunque los jóvenes están a salvo, el hecho deja una reflexión clara: en tiempos de emergencia, cualquier imprudencia puede desatar el pánico y desviar recursos que podrían salvar vidas.
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