Lo que inició como una reunión para consumir bebidas alcohólicas terminó en uno de los crímenes más violentos registrados en Tegucigalpa, la capital de Honduras: tres jóvenes fueron asesinados y posteriormente carbonizados en la aldea El Cimarrón.
De acuerdo con las investigaciones del Ministerio Público, los hechos se originaron tras un encuentro en la colonia Monterrey, donde las víctimas y otros involucrados compartían bebidas alcohólicas en un apartamento.
Inicio del conflicto en colonia Monterrey
Las investigaciones establecen que Alejandro José Mancilla Reyes y Bowye Burke Midence llegaron al apartamento de Axel Oved Cerrato Pineda, quien se encontraba acompañado de otras personas.
Después de varias horas de convivencia, los presentes solicitaron drogas. Al llegar los supuestos vendedores, se produjo un incidente cuando el perro del lugar mordió a uno de ellos.
El agresor reaccionó disparando contra el animal, lo que provocó un enfrentamiento inmediato. En medio del altercado, Axel Oved Cerrato, miembro de la comunidad LGTB+, fue atacado con arma de fuego, convirtiéndose en la primera víctima mortal del hecho.

Segunda fase del crimen
Según las investigaciones, Alejandro Mancilla Reyes y Bowye Burke Midence fueron llevados a varios cajeros automáticos para retirar dinero y pagar la deuda por las drogas.
Tras esto, fueron atacados con arma blanca, provocándoles la muerte. Según el expediente fiscal, estos hechos aún están bajo análisis para determinar la participación individual de los implicados.
Traslado de cuerpos y escena en El Cimarrón
Una vez cometidos los asesinatos, los cuerpos fueron trasladados en un microbús hasta la aldea El Cimarrón.
En ese lugar, los responsables habrían rociado gasolina sobre los cadáveres y les prendieron fuego. Dos de los cuerpos fueron colocados dentro de un 'freezer', mientras que el tercero fue hallado a varios metros del punto principal del incendio.
El 12 de mayo, el Cuerpo de Bomberos atendió un reporte de incendio en la zona. Al extinguir las llamas, encontraron tres cuerpos completamente carbonizados.
Debido al estado de los restos, la identificación se realizó mediante análisis de ADN en fragmentos óseos y dentales.
Captura del conductor y proceso judicial
Tras operativos en la colonia Monterrey y otros sectores de la capital, las autoridades capturaron a tres sospechosos, incluido el conductor del microbús utilizado para el traslado de las víctimas.
El hombre, de 37 años, negó su participación durante su llegada a los tribunales.
"Soy inocente, me encontraba en el lugar menos indicado. Yo nada más lo que estaba haciendo ahí era invitar a comer a la gente que estaba ahí", declaró ante medios de comunicación.
Sin embargo, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI Honduras) sostiene que existen indicios que lo vinculan con el traslado de las víctimas hacia El Cimarrón.
El Ministerio Público presentó requerimiento fiscal por el delito de asesinato, mientras un juez ordenó detención judicial y programó audiencia inicial.

Las investigaciones continúan para determinar si existen más implicados en este caso que ha generado conmoción en la capital.
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