En la reciente emisión del programa Frente a frente, se abordó la alarmante normalización de los femicidios y la violencia extrema contra las mujeres en Honduras, planteando la desgarradora interrogante de en qué momento el país aceptó esta tragedia como algo cotidiano.
Durante el foro, se denunció que la sociedad hondureña ya no solo enfrenta la muerte violenta de mujeres, sino una "pedagogía de la crueldad" donde los crímenes se ejecutan con niveles de odio y saña que parecen buscar enviar mensajes ejemplarizantes.
Con más de 100 mujeres asesinadas en lo que va del año 2026, el debate subrayó que el país se ha acostumbrado a escuchar cada semana una nueva historia de horror, mientras el sistema de justicia mantiene un índice de impunidad que supera el 95%.
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Los invitados de hoy fueron la coordinadora e investigadora del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), Regina Fonseca; el director de la Dirección de Investigación Policial (DPI), el comisionado Rolando Ponce Canales; el jefe de la división especial de delitos contra la vida de la Policía Nacional, el subcomisario Joel Ventura Hernández; y el jefe policial de la DPI en San Pedro Sula, el subcomisionado César Ruiz.

La saña y la crueldad como denominador común del horror
El enfoque central del programa fue el preocupante aumento de la saña en los crímenes contra mujeres, manifestada en cuerpos calcinados, torturados o abandonados en zonas solitarias.
Renato Álvarez fue enfático al señalar que "en nuestra patria ya no solo está creciendo la violencia contra las mujeres está creciendo la crueldad la crueldad con que las matan".
Por su parte, el subcomisario Joel Ventura Hernández explicó que este patrón de conducta violenta es una herramienta de las estructuras criminales para generar terror.
"Nosotros hemos identificado un patrón de conducta que hemos identificado que siempre es rivalidad entre maras y pandillas. Es raro que vayamos a ver un movimiento por convivencia ciudadana ( ... ) la violencia genera un mensaje para amedrentar a la rivalidad, dijo Ventura.
Esta visión técnica de la policía contrastó con la postura de Regina Fonseca, quien argumentó que la saña no es exclusiva de las pandillas, sino un reflejo del sistema de dominación masculina.
Para Fonseca, se ha instaurado una "pedagogía de la crueldad donde hacen son partícipes pero que detrás de eso hay toda una atmósfera machista en cualquier ámbito".
La investigadora refutó que los hechores sean simplemente enfermos o sociópatas, sosteniendo que "no son sociópatas son hombres son hijos perfectos del patriarcado hijos perfectos que cumplen con el mandato de dominación".
El choque entre el mandato patriarcal y el mercado criminal
El contraste de opiniones se intensificó al analizar las causas de la violencia. Mientras el comisionado Rolando Ponce Canales defendió que el problema es estructural y que muchas víctimas son "jóvenes que han sido víctimas del sistema que actualmente han sido reclutadas por el líder delincuente".
Fonseca señaló que menos del 8% de las mujeres asesinadas están vinculadas a estructuras criminales. Según la representante del CDM, la mayoría de los femicidas son hombres comunes que ejercen un mandato de control y dominación.
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Por otro lado, el subcomisario Ventura introdujo el concepto de la "demanda del mercado criminal" como motor de la naturalización de la violencia, explicando que "Honduras naturaliza la violencia contra las mujeres porque hay una demanda de un mercado criminal ( ... ) esa demanda del mercado criminal hace que la cultura sea normal de la violencia".
El subcomisionado César Ruiz desde San Pedro Sula apuntó a una "pérdida de valores ligada al bombardeo de información que se recibe ahora a través de redes sociales" como un factor que contribuye a la desensibilización social.
Finalmente, el comisionado Ponce Canales aseguró que la policía está trabajando en mesas de diálogo con el Congreso Nacional para obtener presupuesto destinado a la prevención, aunque reconoció que "estos son hallazgos que se han heredado y hasta ahorita hay ausencia de operadores de justicia en determinados departamentos".
El debate concluyó con la advertencia de que Honduras seguirá sumida en esta tragedia mientras el Estado no asuma una política clara para combatir el machismo y la impunidad que rodea a cada crimen cometido con saña.
Programa completo:
