La crisis de abastecimiento que enfrenta Tegucigalpa y Comayagüela se ha intensificado durante los últimos meses debido a los bajos niveles de los principales embalses que abastecen a la capital hondureña.
La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) informó que desde agosto el abastecimiento pasó a un ciclo de nueve días en distintos sectores, como consecuencia de la situación de las represas y la necesidad de prolongar las reservas disponibles.
La situación ya ha obligado a reforzar el suministro mediante camiones cisterna. En julio, UMAPS operaba con alrededor de 90 cisternas para distribuir agua en diferentes zonas de la capital, mientras el racionamiento llegaba en numerosos sectores a una entrega semanal aproximadamente.
Pero detrás del problema de abastecimiento existe otra preocupación que merece atención, la salud pública.
¿Por qué la falta de agua puede convertirse en un problema sanitario?
La relación entre agua, saneamiento e higiene y las enfermedades gastrointestinales está ampliamente documentada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una proporción importante de las enfermedades diarreicas puede prevenirse mediante el acceso a agua segura, saneamiento adecuado y buenas prácticas de higiene.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también advierte que las deficiencias en los servicios de agua, saneamiento e higiene favorecen la transmisión de enfermedades infecciosas, entre ellas las diarreas.
El riesgo real aparece cuando la falta o intermitencia del servicio dificulta mantener condiciones adecuadas de higiene y almacenamiento, o cuando las familias recurren a fuentes cuya calidad no está garantizada.
¿Qué enfermedades pueden estar relacionadas con agua insegura?
El agua contaminada microbiológicamente puede transmitir diferentes enfermedades.
De acuerdo con la OMS, entre ellas se encuentran:
- Diarreas infecciosas.
- Cólera.
- Disentería.
- Fiebre tifoidea.
- Hepatitis A.
- Otras enfermedades.
La organización señala que el agua potable segura es fundamental para prevenir enfermedades diarreicas y otras infecciones.
No es que en Honduras actualmente existan casos activos de estas enfermedades, pero lo que si es un hecho es que existe el riesgo sanitario por la interrupción o de agua que representa una dificultad para mantener condiciones adecuadas de higiene y almacenamiento.
Una crisis que también pone a prueba los servicios de salud...
La OPS ha advertido que cuando existe escasez de agua, los propios establecimientos sanitarios pueden enfrentar dificultades para mantener condiciones adecuadas de higiene, saneamiento y atención.
En Honduras, la OPS desarrolló durante 2026 evaluaciones y planes de mejora relacionados con agua, saneamiento e higiene en establecimientos de salud, identificando problemas como abastecimiento intermitente, limitada capacidad de almacenamiento y fallas en infraestructura.
Además, en mayo de este año, la OPS informó que más de 200 mil personas en Tegucigalpa reciben diariamente agua proveniente de la planta potabilizadora de El Picacho, instalación que aporta aproximadamente el 20 % del suministro de la capital.
¿Qué puede hacer la población?
Mientras persistan los racionamientos, las recomendaciones de salud pública deben concentrarse en garantizar que el agua destinada al consumo sea segura y evitar su contaminación durante el almacenamiento.
La OMS recomienda mantener buenas prácticas de higiene y utilizar agua segura para beber, preparar alimentos y otras actividades esenciales.
Cuando exista duda sobre la seguridad del agua, los CDC recomiendan:
- Tratar el agua antes de consumirla.
- Hervirla es uno de los métodos más efectivos para eliminar microorganismos.
- Mantener limpios y tapados los recipientes utilizados para almacenar agua
- Evitar introducir las manos u objetos sucios en ellos.
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