Una crisis alimentaria mundial sería posible debido a la destrucción de capacidad productiva agrícola en Ucrania y la paralización de gran parte del comercio de cereales y fertilizantes con Rusia, así lo detalló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Según el último informe de esta entidad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), un tercio de los cultivos y tierras agrícolas no podrán cosecharse o cultivarse en Ucrania en 2022 representando cerca de 26,4 millones de toneladas de trigo, maíz y cebada, que podrían desaparecer de los mercados.

El impacto podría traducirse en una reducción de exportación entre 10 millones y 43 millones de toneladas en 2023, esto representa las calorías que consumen de 60 millones a 150 millones de personas.

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Pese a que Rusia y Ucrania no son los principales proveedores de granos en los países latinoamericanos, estos son perjudicados por el ascenso en los precios internacionales.

De acuerdo a la Cepal, incluso antes de la pandemia del covid-19, la dieta alimentaria insuficiente en la regio estaba aumentando (7.1% en 2019), alcanzando un máximo en 2020 (9.1%), lo que representa que ese año 14 millones de personas fueron afectadas por el hambre.

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Lo anterior solo tipifica que el conflicto entre Rusia y Ucrania (iniciado en el 24 de febrero de 2022) dio una señal de alerta sobre la debilidad de la seguridad alimentaria en Latinoamérica.

Impacto en Honduras

El economista, José Luis Moncada, consideró que Honduras ya arrastraba una crisis alimentaria por las tormentas ETA e IOTA y la disparidad entre los mencionados países europeos podría aumentar dicha problemática.

"Son los principales productores de fertilizantes y productos para el agro, se están buscando en otros mercados, pero esto viene con precios más altos y genera inflación en la producción agrícola y por ende en el producto final", precisó a tunota.com.

Asimismo, señaló que la importación ha disminuido porque no hay demanda de la materia prima.

"Eso tiene relación en la economía del país, en la medida de que no se reactive la economía, o vuelva a los mismos niveles de trabajo de ingresos de las personas y no hay demanda", señaló Moncada sobre la afectación que tiene el rubro de la importación.

  • "Será más difícil acceder a alimentos"

Para el economista, Wilfredo Díaz, la crisis alimentaria en Honduras producto del conflicto bélico no ha sido tan drástico debido a la producción interna de granos básicos, sin embargo, existe un aumento de precios de importación de insumos que podrían desencadenar una inaccesibilidad de alimentos.

"Teniendo en cuenta que un 70% de los hogares se les considera como pobres, en la medida que los precios sigan subiendo será más difícil para los estratos poblacionales con menores ingresos acceder a alimentos en cantidades suficientes", acotó a tunota.com.

Díaz arguyó que producto de la guerra la brecha entre importaciones y exportaciones será mayor, y de persistir habría presión en el depreciación de la moneda, esto podrá contrarrestarse "mediante los flujos de remesas y manteniendo un nivel de reservas internacionales".

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