El economista hondureño Roberto Lagos advirtió que posiblemente en unos meses el gobierno de Honduras tratará de solventar la crisis de divisas, que está golpeando al país desde 2023, con un bono soberano.
Según la previsión de Lagos, este bono se implementaría en menos de dos meses; no obstante, puntualizó en que no es la forma para solucionar la crisis, al contrario, previó que será un problema más grande.
"Lo que va a pasar hacia adelante es que se va a tratar de colocar un bono soberano para tratar de solventar la crisis ( ... ). En el mes de septiembre el gobierno tratará de colocar un bono soberano ( ... ), esa no es la forma para solucionar el tema de las reservas", manifestó en TN5 emisión estelar.
Roberto Lagos explicó que un bono soberano "es como un mecanismo artificial que básicamente es como que usted solicitara un préstamo en dólares, lo colocara en su cuenta y las reservas se siguen consumiendo por la necesidad que tiene el país".
Un bono soberano es un tipo de bono emitido por un gobierno nacional para financiar sus gastos y proyectos.
Cuando un gobierno emite un bono soberano, está pidiendo prestado dinero a los inversores a cambio de prometer pagarles intereses periódicamente y devolver el monto principal al vencimiento del bono.
Mercado negro
El Banco Central de Honduras (BCH) advirtió que actualmente existe un mercado negro de divisas.
En ese sentido, el economista dijo que la incertidumbre que se ha generado a raíz de la escasez de divisas "obliga a la población a querer tener mayor acceso a los dólares y buscar opciones".
Reiteró que sí hay dólares en la economía hondureña; no obstante, previó que "se viene un problema estacional" en los próximos meses, en los que se debe satisfacer la demanda de dólares para cubrir la demanda de productos en la temporada navideña.
Escasez de dólares en Honduras
La alta demanda y la limitada oferta de dólares han provocado una escasez de divisas, dificultando a las empresas y particulares obtener los dólares necesarios para sus transacciones internacionales.
La escasez de divisas ha llevado al crecimiento de un mercado negro, donde el dólar se comercializa a tasas mucho más altas que el tipo de cambio oficial. Esto ha generado distorsiones en el mercado y ha incentivado actividades ilegales.
