En el programa Frente a Frente de este 2 de junio se discutió sobre la diferencia fundamental entre la extinta Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) y la recién creada División Antiextorsión y Asociaciones Terroristas (DAET).
El debate giró en torno a la necesidad de cerrar operativamente la unidad anterior debido a señalamientos de corrupción, infiltración por el crimen organizado y una pérdida de confianza internacional que la mantenía "descertificada" por los Estados Unidos.
Los invitados de hoy fueron el director de la nueva DAET, Jorge Molina; la subjefa de la división, Sulay Ponce; y el jefe de operaciones de la unidad, el comisario Cristian Nolasco.
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Los panelistas explicaron que la DAET no surge como un simple relevo administrativo, sino como una estructura de reorganización institucional adscrita a la DPI para recuperar la mística y el control interno.
Reorganización frente a la crisis de confianza
La postura del comisionado Jorge Daniel Molina Gálvez se centró en la urgencia de marcar una ruptura con el modelo de la Dipampco, la cual, según sus palabras, "había sido cooptada por el crimen organizado".
Molina contrastó que, mientras la unidad anterior operaba con una mezcla de funciones tácticas y de inteligencia bajo el amparo del estado de excepción, la DAET se enfocará estrictamente en la investigación e inteligencia criminal.
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El director enfatizó que la prioridad actual es la "contrainteligencia operativa" para detectar banderas rojas antes de que ocurran actos delictivos dentro de la institución.
"Nosotros en este momento que pasamos a la DPI solo contaremos y fortaleceremos lo que es el aspecto investigativo y de inteligencia a manera de que todos nuestros procesos sean dentro del marco de la ley y el respeto de los derechos humanos", dijo.
Diferencias operativas y el enfoque investigativo
Por su parte, la subcomisionada Sulay Ponce aportó una visión técnica sobre la certificación del personal, contrastando la estructura heredada con el nuevo rigor evaluativo. Explicó que los agentes están siendo sometidos a pruebas toxicológicas, polígrafo, exámenes psicométricos y estudios patrimoniales.
A diferencia de la gestión anterior, donde se cuestionaron los protocolos de control, Ponce defendió que la supervisión debe ser el pilar fundamental para evitar "catástrofes" como las condenas recientes contra 11 agentes por delitos graves.
"Ningún mecanismo es infalible, todos tienen un porcentaje de error y puede pasar… sin embargo aquí es donde entra lo que veníamos manifestando con mi comisionado: la supervisión constante de nuestros funcionarios y ahí nosotros mismos debemos de estarnos contando las costillas", apuntó la subjefa de la DAET.
La depuración interna como filtro de credibilidad
El comisario Cristian Nolasco contrastó la labor operativa con la integridad personal del policía, destacando que la DAET debe alejarse de la "cultura de la mordida" y el dinero fácil que permeó en la extinta unidad.
Nolasco introdujo una perspectiva sobre el riesgo que corren los agentes en el campo y la necesidad de herramientas legales claras para el uso de la fuerza, argumentando que el policía a menudo se siente "amedrentado" por interpretaciones de derechos humanos que parecen proteger más al delincuente que a la víctima.
Finalmente, el foro reveló una cifra impactante: se estima que el 90% del personal operativo que pertenecía a la antigua Dipampco no formará parte de la nueva DAET tras las evaluaciones de confianza.
El debate concluyó con la advertencia de que la ciudadanía no busca un cambio de siglas, sino resultados concretos en la disminución de la extorsión y el fin de los abusos policiales que caracterizaron el pasado reciente de la institución.
