Hay docentes que este año no piden una nueva plaza, un ascenso o acercarse a casa: buscan es salir del centro educativo donde sienten que permanecer representa un peligro.

Más de 300 solicitudes de traslado por razones de seguridad se presentaron durante 2026, según reveló Digna Italia Ruiz, directora departamental de Educación de Francisco Morazán.

Detrás de los expedientes aparecen amenazas de muerte, extorsiones y situaciones de acoso que empujan a maestros a buscar otro lugar para continuar trabajando.

No necesariamente quieren dejar de enseñar. Necesitan cambiar el lugar donde enseñan.

Y ese matiz retrata un problema que logró entrar hasta las aulas: la inseguridad también provoca desplazamiento dentro del magisterio hondureño.

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Más de 300 docentes buscan el traslado por seguridad

Las solicitudes que se acumulan este año permiten dimensionar una realidad que normalmente se esconde detrás de un trámite administrativo.

Un traslado por seguridad significa que un docente ya no considera posible impartir clases en el sitio donde lo asignaron.

Ruiz explicó que cada petición recibe atención debido al riesgo expuesto por quienes recurren a este mecanismo.

“En este año tenemos más de 300 solicitudes acumuladas; a cada una de ellas tratamos de darle el trámite de urgencia y la importancia legal que merecen”.

El objetivo, añadió, es conseguir una reubicación hacia lugares donde la vida del docente no enfrente un peligro inmediato.

Pero las cifras de 2026 no representan el comienzo del problema.

docentes y las amenazas

Más de 900 desplazamientos desde 2017

Los registros históricos expuestos permiten mirar mucho más atrás, desde 2017 hasta 2026 se contabilizan más de 900 desplazamientos forzados de maestros en distritos escolares ubicados principalmente en las ciudades con mayor concentración poblacional.

Es decir, existe una problemática que lleva casi una década dejando docentes obligados a moverse por razones de seguridad.

Ruiz reconoce esa realidad sin rodeos. “El desplazamiento interno existe y se manifiesta de forma cruda en los traslados por seguridad”.

Las estructuras criminales y las amenazas alteran ambién la permanencia del personal educativo.

Distrito Central concentra más de 500 docentes desplazados

Dentro de esa radiografía existe un punto que sobresale: Tegucigalpa y Comayagüela acumulan más de 500 docentes desplazados desde 2017, de acuerdo con los datos proporcionados por la Dirección Departamental.

Eso significa que más de la mitad de los casos durante ese período se concentran en el Distrito Central.

La cifra permite observar el problema desde otra dimensión: mientras el sistema educativo necesita maestros dentro de las aulas, la inseguridad los obliga a abandonar precisamente aquellas donde fueron asignados.

El impacto tampoco termina cuando el docente consigue salir y cada traslado obliga al sistema educativo a responder a dos necesidades simultáneas: proteger al maestro amenazado y evitar que sus estudiantes queden sin quien imparta las clases.

inseguridad

Trasladar al docente sin dejar vacía el aula

Ante las solicitudes, Educación mantiene mecanismos de coordinación orientados a tramitar las reubicaciones y atender los casos considerados de riesgo.

El desafío consiste en mover rápidamente al maestro hacia un lugar más seguro sin provocar que el centro educativo que deja atrás pierda personal durante el año lectivo.

Así, una amenaza que inicialmente recae sobre una persona puede terminar generando consecuencias dentro de toda una comunidad educativa.

Porque detrás de cada expediente de traslado existe algo que una estadística difícilmente muestra: un maestro que llegó para enseñar y buscó cómo marcharse para poder seguir haciéndolo.

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