Rubén Darío Pacheco sabía que regresar a Honduras en 2022 no sería fácil. Exiliado durante varios meses por amenazas de muerte, volvió con un solo propósito: asumir la alcaldía de Quimistán, Santa Bárbara, tras ganar las elecciones de 2021.

Desde entonces, su vida se marca por el miedo y la violencia. El viernes 1 de agosto de 2025, mientras iba junto a su hijo por la carretera entre Pinalejo y Quimistán, fue víctima de un nuevo atentado.

Desconocidos abrieron fuego contra su vehículo. Aunque el automóvil recibió múltiples impactos de bala, ambos salieron ilesos.

Era su cuarto atentado armado desde que regresó del exilio.

Un atentado que no deja de repetirse

Pacheco, abogado de profesión y defensor de los recursos naturales del municipio, rompió con más de cuatro décadas de gobiernos locales del Partido Nacional.

Desde su llegada al cargo, enfrentó amenazas constantes. Activar en la política le granjeó enemigos visibles y ocultos.

“Luego de sufrir tres atentados y recibir amenazas incluso bajo medidas de protección, decidimos salir del país. Pero regresé porque el pueblo me eligió y merecía que estuviera con ellos”, declaró el edil cuando regresó.

El nuevo ataque confirma que su retorno no significa el fin del riesgo, sino todo lo contrario.

Atentado contra alcalde de Quimistán.
Así quedó el vehículo tras el atentado contra el alcalde de Quimistán y su hijo. Foto: cortesía.

Policía activa investigaciones

Tras el atentado, la Policía Nacional activó sus protocolos de investigación criminal. Equipos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) se movilizaron hasta el sitio para inspeccionar el vehículo dañado, recolectar evidencia balística, georreferenciar la escena y entrevistar a posibles testigos.

Según informó la institución, se abrieron líneas investigativas orientadas a esclarecer el móvil del ataque, aunque no se descarta ninguna hipótesis por el momento.

Además, se asignaron nuevas medidas de seguridad al edil, con el fin de reducir los riesgos ante la reiterada amenaza contra su vida.

Persistencia bajo fuego en Quimistán

Aunque el atentado no dejó víctimas mortales, sí reafirmó lo que Pacheco ya sabe: vivir y gobernar en Quimistán implica caminar entre sombras.

Él lo asume con determinación, pero también con el peso del miedo. “Tengo temor, claro. Pero más grande es mi compromiso con la gente que me eligió", dijo.

Cuatro atentados, un exilio forzado y una gestión bajo constante amenaza. La historia del alcalde Rubén Darío Pacheco retrata los peligros de ejercer el poder local con integridad.

Sobre todo, en una Honduras donde la política y la defensa del territorio pueden costar la vida. Y aunque hoy sigue de pie, su lucha está lejos de terminar.