Tenían 15 y 16 años, pero la tarea que presuntamente cumplían para la Pandilla 18, los colocó en uno de los negocios criminales que más golpean a comerciantes y transportistas: la extorsión.

Los dos adolescentes, conocidos con los alias de “Queco” y “Chomin”, y a los dos adolescentes los capturaron en San Pedro Sula agentes de la División Anti Extorsión y Asociaciones Terroristas (DAET).

Según la información preliminar de las autoridades, ambos realizaron cobros de dinero producto de extorsiones.

No estaban escondidos detrás de una llamada ni enviando amenazas desde lejos, de acuerdo con la investigación policial, su función los llevó directamente hasta las calles para recoger el dinero exigido a las víctimas.

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Dos adolescentes en la cadena de la extorsión de la Pandilla 18

La edad de los detenidos convierte el caso en algo más que otra captura relacionada con la Pandilla 18.

Uno tiene apenas 15 años y el otro 16 y pese a su corta edad, las autoridades sostienen que ambos estarían vinculados con actividades ilícitas de esa organización criminal.

Durante la operación, los agentes decomisaron dinero en efectivo que sería producto del cobro de extorsión, además de un teléfono celular.

Ese aparato puede convertirse ahora en una pieza importante de la investigación y en su análisis podría permitir a las autoridades establecer con quién mantenían comunicación los adolescentes.

Además de identificar posibles instrucciones y determinar si existen otras víctimas relacionadas con los cobros investigados.

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Comerciantes y transportistas bajo presión

El dinero que presuntamente recogían no salía de grandes empresas ni de operaciones clandestinas.

Además las autoridades señalan como víctimas a comerciantes y trabajadores del transporte.

Son sectores que durante años se exponen al denominado “impuesto de guerra”, una exigencia económica acompañada de amenazas contra negocios, unidades de transporte o la propia vida de las víctimas.

En este caso, los investigadores deberán determinar hasta dónde llegaba la participación de los adolescentes y quiénes estaban detrás de las órdenes que presuntamente ejecutaban.

La captura permite ver al cobrador, pero todavía queda por establecer quién ordenaba los cobros y hacia dónde terminaba llegando el dinero.

pandilla 18 y la extorsión
Los operativos contra la extorsión siguen dejando adolescentes bajo investigación, mientras las autoridades buscan establecer sus vínculos y el destino del dinero cobrado. Fotos: Policía Nacional.

El celular puede abrir otra puerta

Las autoridades informaron que por tratarse de menores de edad, el procedimiento judicial tiene condiciones diferentes al aplicado contra adultos y sus identidades permanecen protegidas.

Sin embargo, la investigación no termina con su aprehensión y el teléfono que se decomisó podría aportar nuevos elementos.

Su análisis permitirá buscar contactos, conversaciones y posibles vínculos con la estructura relacionada con los cobros.

El caso deja una imagen difícil de ignorar: dos menores de 15 y 16 años presuntamente involucrados en el cobro de extorsión.

Su tarea, según las autoridades, era salir a recoger el dinero exigido a las víctimas.

Por lo tanto, las investigaciones buscan determinar quién estaba detrás de ellos, las autoridades siguen reconstruyendo su participación.

La captura muestra la presencia de adolescentes en operaciones atribuidas a la Pandilla 18.

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