La polvorienta carretera de la aldea Agua María, en Trujillo, todavía guarda uno de los episodios que marcó el historial violento de la banda criminal Los Canechos. Allí, en abril de 2022, a tres agentes de la Policía Nacional los emboscaron y asesinaron cuando intentaron realizar una inspección de rutina.

Cuatro años después, el nombre de la organización volvió a ocupar titulares nacionales.

Esta vez no por la muerte de tres uniformados, sino por un crimen mucho más grande: la masacre de 20 personas ocurrida en la finca Paso Aguán, en la aldea Rigores, municipio de Trujillo.

Entre ambos hechos se dibuja la trayectoria de una estructura que las autoridades describen como una de las más violentas que operan en la región del Bajo Aguán.

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Los Canechos, una estructura ligada al control territorial

Las investigaciones policiales ubican a Los Canechos como una organización dedicada al narcotráfico, la extorsión, el sicariato y el despojo de tierras en varios sectores de Colón.

Su influencia, según los expedientes de las autoridades, no se limitó al tráfico de drogas.

También se extendía al control de territorios vinculados a plantaciones de palma africana y otras zonas consideradas estratégicas para sus operaciones.

Los informes señalan que sus integrantes se movilizaban fuertemente armados y utilizaban chalecos tácticos e indumentaria similar a la empleada por cuerpos de seguridad, una práctica que les permitía generar confusión durante sus operaciones.

En comunidades del Bajo Aguán, el nombre de la banda comenzó a asociarse con amenazas, desplazamientos forzados y disputas violentas por el control de tierras.

emboscada
En Agua Amarilla de Trujillo, Colón, emboscaron a una patrulla policial y mataron a tres agentes en 2022. Foto: redes sociales

La emboscada que cobró la vida de tres policías

El 24 de abril de 2022, agentes de la Dirección Nacional Policial de Prevención y Seguridad Comunitaria realizaban labores de vigilancia en la aldea Agua María cuando interceptaron un vehículo sospechoso.

Lo que parecía una inspección más fue una emboscada y de acuerdo con la acusación presentada por el Ministerio Público, varios integrantes de Los Canechos abrieron fuego contra los uniformados hasta provocarles la muerte.

Las víctimas fueron identificadas como Jairo Marcelino Posadas Ortiz, Juan Carlos Murillo Olivera y Jonathan Josué Ramos.

La investigación avanzó durante los años siguientes y permitió identificar a varios de los participantes en el ataque.

En mayo de 2025, a Ezequiel Espinoza Zúñiga lo condenaron a 76 años de prisión por su participación en el crimen.

La sentencia incluyó penas por asesinato, robo con violencia, daños agravados y asociación para delinquir.

Sin embargo, para las autoridades el caso nunca se cerró. Las pesquisas continuaron para ubicar a otros integrantes de la estructura que seguían operando en la región.

Rigores
La masacre de Rigores también las autoridades la vinculan a la banda Los Canechos. Foto: Ministerio Público.

La masacre que volvió a ponerlos bajo la lupa

El 21 de mayo de 2026 ocurrió el hecho que colocó nuevamente a Los Canechos en el centro de la atención nacional.

A veinte personas las asesinaron en la finca Paso Aguán, ubicada en la aldea Rigores, una zona históricamente marcada por conflictos relacionados con la tierra y la presencia de grupos armados.

La magnitud del crimen provocó una intensa investigación del Ministerio Público y de la Policía Nacional.

Con el avance de las pesquisas, las autoridades señalaron a la banda como la principal responsable del homicidio múltiple.

Los operativos se ejecutaron en Atlántida, Colón e Islas de la Bahía y permitieron capturar a siete presuntos integrantes de la organización.

Entre ellos figura Carlos Alexis Molina Mencías, alias “El Gato Negro”, señalado por las autoridades como supuesto responsable intelectual y material de la masacre.

Un nombre que se repite en los expedientes

Para los investigadores, la captura de varios sospechosos representa un golpe importante contra la estructura, pero no significa el cierre definitivo del caso.

Las autoridades sostienen que aún existen líneas abiertas para identificar a otros miembros vinculados a hechos violentos cometidos en el Bajo Aguán.

Lo que comenzó con una emboscada contra tres policías en una carretera rural terminó años después con una investigación por una masacre de 20 personas.

Entre ambos episodios quedó la huella sangrienta de Los Canechos, una banda cuyo nombre aparece una y otra vez en algunos de los capítulos más violentos que vive Colón en la última década.

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