El viaje de regreso no necesariamente terminó en Honduras. A algunos migrantes hondureños los deportaron desde Estados Unidos y los habrían enviado al CECOT de El Salvador, donde, según una denuncia de la defensora de derechos humanos Itzmania Platero, recibirían un trato reservado para población criminal.
La denuncia abre interrogantes sobre el destino de hondureños sometidos a los actuales procesos migratorios estadounidenses.
Especialmente porque hasta ahora no existe una cifra oficial pública que permita determinar a cuántos connacionales los trasladaron al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
Platero, especialista en asuntos migratorios, sostiene que los traslados hacia terceros países no se limitarían a El Salvador.
También aseguró que alrededor de 50 hondureños estarían en “Alcatraz de los Caimanes”, como es conocido el centro de detención migratoria ubicado en Florida, Estados Unidos.
Entre esas personas, afirmó, habría incluso hondureños que anteriormente estuvieron acogidos al Estatus de Protección Temporal (TPS).
“Hay un reporte, y no solamente de hondureños, que enviaron, hay unos a Alcatraz de los Caimanes, donde son aproximadamente unos 50 hondureños, incluso gente acogida al TPS; otros los enviaron al CECOT de El Salvador”, manifestó Platero.
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Hondureños en el CECOT, la denuncia que enciende las alarmas
El señalamiento sobre el CECOT resulta particularmente delicado por la naturaleza de la prisión salvadoreña.
El CECOT se construyó como una pieza central de la política de seguridad implementada en El Salvador contra las pandillas.
Es un lugar que está destinado a albergar población penitenciaria bajo estrictas medidas de seguridad.
Por eso, el punto central de la denuncia no es únicamente que a hondureños los envían a un tercer país en lugar de regresar a Honduras, sino bajo qué condición llegan y qué tratamiento reciben una vez trasladados.
Platero asegura que quienes llegaron al CECOT no los tratan como personas sometidas a un proceso migratorio.
“En este lugar no los tratan como migrantes, sino como cualquier delincuente que está llegando a ese país”, denunció.
La afirmación, de la especialista, requiere que autoridades hondureñas confirmen esos datos para conocer los nombres, antecedentes o situación migratoria de los hondureños que supuestamente trasladaron a esa prisión.
La referencia a “terroristas” surge por el tipo y nombre del centro penitenciario al que presuntamente los enviaron, no porque exista constancia de que los hondureños mencionados enfrenten cargos por ese delito.
Deportados que no regresarían directamente a Honduras
El señalamiento introduce otro elemento en la discusión migratoria: el país de origen ya no es necesariamente el destino inmediato de todos los hondureños que deportan o trasladan desde Estados Unidos.
Platero ubicó estos movimientos dentro de los acuerdos migratorios establecidos entre diferentes gobiernos y aseguró que este mecanismo tendría aproximadamente un mes o más de estar aplicándose.
Eso significa que algunos hondureños podrían salir del sistema migratorio estadounidense sin tomar inmediatamente un vuelo hacia San Pedro Sula, pueden llevarlos hacia instalaciones ubicadas en otros territorios.
En el caso denunciado por Platero, uno de esos destinos sería precisamente El Salvador y otros, a África.
La falta de información oficial, sin embargo, deja un enorme vacío: no se sabe cuántos son, quiénes son, qué antecedentes tienen ni bajo qué figura jurídica habrían ingresado al CECOT.

El panorama para los deportados hondureños
La denuncia de Platero dibuja así un escenario en el que algunos hondureños ya no enfrentarían únicamente la deportación hacia su país de origen.
Asoman los traslados, centros de detención y terceros destinos antes de saber dónde terminará definitivamente su proceso migratorio.
En el extremo de esa ruta aparece ahora el CECOT: una megacárcel salvadoreña cuyo nombre está asociado a la ofensiva contra las pandillas.
Ese centro es el que, según Platero, también recibe hondureños expulsados desde Estados Unidos.
Por ahora, la cifra y las identidades permanecen sin conocerse públicamente. Lo que existe es una denuncia que requiere confirmación oficial.
Hondureños que salieron como migrantes del sistema estadounidense habrían terminado detrás de los muros de una prisión.
Un recinto destinado a algunos de los reclusos considerados de alta peligrosidad en El Salvador.
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