No necesitaron horas para mover el dinero, en apenas 41 minutos, más de 586,000 lempiras salieron de la cuenta digital de un ciudadano hondureño mediante 17 transferencias bancarias enviadas a diferentes destinatarios.
Pero cada movimiento dejó una ruta y la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) siguió el recorrido de los depósitos hasta distintas cuentas bancarias vinculadas a personas investigadas en el caso.
La pesquisa ya se extiende por varios puntos de Honduras y llevó a una nueva captura en Goascorán, Valle.
Elkis Yanoris Pérez Gutiérrez, fue la séptima implicada en una presunta red relacionada con una estafa informática ejecutada mediante 'phishing'.
La ruta seguida por ATIC conduce a distintas cuentas bancarias vinculadas a los detenidos.
La autoridad no precisó quién era titular de cada cuenta ni cuánto dinero recibió cada una, pero esos depósitos digitales forman parte del rastro financiero que permitió avanzar en la investigación.
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17 transferencias bancarias en apenas 41 minutos
La velocidad con la que se movió el dinero es uno de los datos que marca el expediente.
Según el portavoz de la ATIC, Jorge Galindo, desde la cuenta digital de la víctima se realizaron 17 operaciones por un monto superior a los L586 mil.
“En un lapso de 41 minutos, desde la cuenta digital del ofendido realizaron transferencias por un monto superior a los 586,000 lempiras”, explicó Galindo.
Los depósitos digitales no terminaron en una única cuenta y de acuerdo con la investigación, se recibieron en distintas cuentas bancarias vinculadas a los detenidos.
Ese recorrido permitió a los investigadores seguir el rastro que dejaron las transferencias bancarias e identificar a personas que presuntamente estarían relacionadas con la recepción del dinero.
De Tegucigalpa a Goascorán: las capturas
La operación no se concentró en una sola ciudad y antes de la captura de Pérez Gutiérrez en Goascorán, la Fiscalía Especial de Propiedad Intelectual y Seguridad Informática (FEPROSI) y la ATIC ejecutaron operativos el 4 de septiembre en Tegucigalpa, Danlí y San Pedro Sula.
En esos operativos detuvieron a Elvin Ernesto Osorto Galo y su pareja, Cheryl Ubaldina Soto Ponce.
También a Guillermo Exsal Ferrera Díaz, Enma Yaneth Torres Hernández y Gloria Mabel Rivera Medina.
A los detenidos se les acusó por delitos relacionados con receptación de estafa informática y asociación para delinquir, conforme a la información proporcionada por las autoridades.
El engaño que habría abierto la cuenta
Antes de que comenzaran a salir los L586 mil hubo otro movimiento que no ocurrió dentro de un banco: la obtención de información confidencial de la víctima.
La investigación establece que los responsables utilizaron phishing, una modalidad de engaño digital con la que los delincuentes buscan obtener contraseñas, datos bancarios, números de tarjetas u otra información privada.
Para conseguirlos pueden utilizar mensajes de texto, correos electrónicos o sitios web falsos diseñados para aparentar que pertenecen a instituciones o servicios legítimos.
En este caso, según ATIC, el mecanismo permitió acceder a la banca en línea del afectado y posteriormente ejecutar las 17 transferencias.

Las cuentas que recibieron el dinero
El caso tiene dos extremos: el acceso fraudulento a la cuenta de la víctima y las cuentas que recibieron el dinero.
Estas últimas son una pieza central de la investigación porque permiten reconstruir el recorrido de los fondos.
Así también se puede determinar qué participación tuvo cada persona dentro de la presunta estructura.
La pesquisa también deberá establecer qué ocurrió con el dinero después de que llegó a esas cuentas.
Casos como este obligan a mirar con desconfianza cualquier enlace, mensaje o página que solicite contraseñas o datos bancarios.
Brindar datos a sitios falsos puede abrir la puerta a la banca en línea en cuestión de minutos.
Hay que verificar el origen de cada comunicación antes de ingresar información financiera, se debe detectar el engaño o convertirse en la próxima víctima.
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