La Policía Nacional decomisó la noche del lunes un cargamento de 400 cajas de potenciadores sexuales sin registro sanitario en la aldea Agua Caliente, municipio de Santa Fe, Ocotepeque, en la frontera con Guatemala.
El producto, valorado en aproximadamente 380,000 lempiras, era transportado en un vehículo procedente de Guatemala con destino a Honduras.
Según informó el subinspector Melvin Vargas, agentes de la Policía Fronteriza interceptaron el vehículo y, tras las averiguaciones correspondientes, determinaron que el producto carecía de registro legal para su ingreso al país.
Además, se identificó que el estimulante tenía una alerta sanitaria a nivel nacional e internacional, por lo que se coordinó con la Agencia de Regulación Sanitaria (ARSA) para su decomiso y disposición final.

Aunque no se realizaron detenciones, los dos ocupantes del vehículo fueron identificados y puestos en libertad, mientras las autoridades continúan las investigaciones para determinar la procedencia exacta del producto y su destino final.
Riesgos para la salud por usar potenciadores sexuales
El uso de potenciadores sexuales sin registro sanitario representa un riesgo significativo para la salud pública. Estos productos, al no contar con la debida autorización, pueden contener ingredientes no declarados o sustancias activas en concentraciones peligrosas.
Algunos productos han sido encontrados adulterados con sildenafil, un fármaco utilizado para tratar la disfunción eréctil, sin indicarlo en su etiquetado. El consumo de sildenafil sin supervisión médica puede provocar efectos adversos como cefalea, rubor facial, visión borrosa, hipotensión severa, arritmias cardíacas e incluso infarto de miocardio.
Además, la falta de control en la fabricación y almacenamiento de estos productos aumenta el riesgo de contaminación y deterioro, lo que puede agravar sus efectos nocivos.
Las autoridades sanitarias instan a la población a no adquirir ni consumir productos que no cuenten con el registro sanitario correspondiente. Es fundamental verificar que los suplementos y medicamentos estén debidamente autorizados por las entidades reguladoras para garantizar su seguridad y eficacia.
