El director de la Defensa Nicaragüense de Derechos Humanos, Pablo Cuevas, expresó este martes en el programa Frente a Frente su preocupación por el posible debilitamiento democrático en Honduras, en una comparación directa con el paso a paso vivido en Nicaragua con el gobierno de Daniel Ortega.

"El gobierno de Daniel Ortega tuvo que comenzar a desmontar el sistema democrático (…) cuando llegó al poder creo que eso está sucediendo en Honduras", afirmó Cuevas.

El defensor alertó que el camino recorrido durante años por Ortega incluye estrategias como alinear a sectores clave para consolidar su poder en Nicaragua.

"Quiero alertar a la población a que vea (...) el paso a paso cómo Daniel Ortega llegó hasta este momento (...). Primero compró a la empresa privada y los hizo sus aliados", explicó Cuevas.

Después, "compró a una parte de la Iglesia católica y lo hizo sus aliados, compró a buena parte del liderazgo de la iglesia evangélica y lo hizo sus aliados. De ahí ya no los necesitó y comenzó a perseguirlos".

El exiliado de Nicaragua subrayó que sus declaraciones no se tratan de una postura ideológica, sino de poner en evidencia los hechos.

"Yo estoy señalando (...) hechos y alertando a la población y a la clase política que lo que está sucediendo allá, hace años comenzó en nuestro país y evolucionó", añadió, refiriéndose a la consolidación de la dictadura en Nicaragua.

Pablo Cuevas hizo un llamado a proteger la democracia en Honduras.

"Hay que cuidar la democracia con sus debilidades, con sus errores, pero por lo menos pueden hacer (...) cambios que no podemos hacer en nuestro país, consecuencia de que tenemos una dictadura que está sumamente fortalecida diría yo", concluyó.

Control absoluto

El Congreso de Nicaragua aprobó el pasado viernes una reforma constitucional que permite que el presidente Daniel Ortega y a su esposa Rosario Murillo, la "copresidenta", un control absoluto de los Poderes del Estado de ese país.

La polémica reforma amplía el mandato presidencial de cinco a seis años, y confirma el poder que ya tiene Murillo al igualarlo al de Ortega, pues eleva su rango de vicepresidenta a copresidenta.

La reforma establece el control social no solo de la prensa, Iglesia y entidades económicas, sino que también oficializa el retiro de la nacionalidad nicaragüense a los considerados "traidores a la patria", como hizo el gobierno con unos 450 críticos y opositores.