Cinco años después, el cuerpo de Keyla Martínez Rodríguez volvió a ocupar el centro de una sala de juicio.
Esta vez no fue únicamente su fotografía la que recuerda aquella madrugada de febrero de 2021 o el relato de quienes estuvieron cerca de la celda policial de La Esperanza, Intibucá.
Fueron las lesiones, una a una. Medicina Forense volvió a explicar ante el Tribunal de Sentencia las señales encontradas durante la autopsia de la estudiante de enfermería.
Son lesiones en la parte interna de los labios, afectaciones en músculos del cuello, edema pulmonar e hipoxia cerebral.
Hallazgos que, según los especialistas que declararon durante la repetición del juicio, permitieron establecer una muerte relacionada con la privación de oxígeno.
El lenguaje es médico, es frío, incluso. Pero detrás de términos como “hipoxia”, “edema” y “obstrucción de las vías respiratorias” está la reconstrucción forense de lo que ocurrió en el cuerpo de Keyla antes de morir mientras permanecía bajo custodia policial.
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Las lesiones de Keyla Martínez comenzaron a contar otra historia
Uno de los hallazgos que llamó la atención de los especialistas apareció en la mucosa interna de los labios.
Durante su declaración, uno de los peritos explicó que las lesiones que se observaron en esa zona eran compatibles, de acuerdo con el análisis forense, con una obstrucción de las vías respiratorias.
“Las lesiones indicaron que la persona había sido sometida y obstruida su vía aérea”, declaró el especialista ante el tribunal.
Explicó que las marcas encontradas coincidían con la presión ejercida por los dientes contra el tejido blando de los labios.
Aquello llevó a los especialistas a profundizar el examen. El perito señaló que realizaron un levantamiento facial para ampliar la inspección y documentaron mediante fotografías los hallazgos encontrados durante la autopsia.
No se limitaron al rostro, Medicina Forense examinó la lengua, pulmones, corazón, hígado y riñones, además de tomar muestras que posteriormente enviaron para estudios especializados.

Del cuello al cerebro: las lesiones de Keyla
Los análisis histopatológicos añadieron otra pieza, según lo expuesto durante el juicio, los resultados confirmaron lesiones en los músculos del cuello, además de edema pulmonar e hipoxia cerebral.
La hipoxia ocurre cuando los tejidos no reciben suficiente oxígeno, en el cerebro, esa falta de oxígeno puede provocar daños graves.
Eso es precisamente lo que los especialistas comenzaron a conectar con el resto de los hallazgos documentados en el cuerpo de Keyla.
El perito explicó que también se encontraron afectaciones en pulmones, riñones y cerebro.
Vistas en conjunto con las lesiones de los labios y el cuello, estas evidencias sustentaron el análisis forense sobre una privación de oxígeno.
Es decir, el informe no se construyó alrededor de una sola lesión, fue la suma de los hallazgos, desde la zona de la boca y el cuello hasta los efectos registrados en órganos vitales.
Esto permitió a Medicina Forense establecer sus conclusiones sobre la causa de la muerte.
El alcohol también apareció en los análisis
La autopsia no fue la única prueba practicada. Durante la audiencia también se abordaron los estudios toxicológicos realizados a muestras biológicas de sangre y orina de Keyla Martínez.
Esos exámenes se hicieron con el objetivo de determinar la presencia de alcohol u otras sustancias.
Según el informe expuesto ante el tribunal, los análisis reportaron presencia de alcohol, con resultados de 290 miligramos por cada 100 mililitros y 361.59 miligramos por cada 100 mililitros en las muestras analizadas.
Este elemento forma parte del conjunto de pruebas que deberá valorar el nuevo Tribunal de Sentencia junto con los demás peritajes y testimonios incorporados durante la repetición del juicio, que inició el 4 de agosto.
Madre de Keyla: “No tenemos nada que esconder”
Mientras dentro del tribunal los especialistas volvían sobre las lesiones encontradas en el cuerpo de Keyla, afuera su madre, Norma Rodríguez, salió a defender otra cosa: la memoria de su hija.
En su cuenta de Facebook aseguró que las cuentas de Facebook e Instagram de Keyla no se eliminaron y continúan públicas.
“No tenemos nada que esconder, son públicas”, escribió.
Rodríguez también lamentó que, en medio del nuevo juicio, se intente —según denunció— desacreditar la vida de su hija.
“Me da mucha tristeza que no respeten la memoria de mi hija y no les importa denigrar solo por ganar unos pesos manchados de sangre”, expresó.
Sus palabras llegan mientras el tribunal vuelve a escuchar pruebas sobre una muerte ocurrida hace más de cinco años y que todavía mantiene abiertas preguntas que ahora deberán resolverse nuevamente en los tribunales.

Un juicio que comenzó otra vez
Keyla Martínez murió el 7 de febrero de 2021 después de haber permanecido detenida en una celda policial de La Esperanza, Intibucá. Fue llevada ahí junto a un amigo supuestamente por irrespetar el toque de queda decretado por la pandemia de covid-19.
La joven estudiaba enfermería en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Ahora, más de cinco años después, las pruebas vuelven a desfilar ante la justicia porque la Corte Suprema de Justicia ordenó repetir el juicio tras advertirse inconsistencias en el proceso anterior.
En esta nueva etapa vuelven a juzgar a Jarol Rolando Perdomo Sarmiento, a quien el Ministerio Público supone responsable del delito de homicidio simple en perjuicio de Keyla Martínez Rodríguez.
Será el nuevo tribunal el encargado de valorar nuevamente testimonios, documentos y peritajes antes de emitir su fallo.
El juicio continuará este viernes 7 de agosto, con la comparecencia de más peritos forenses y se espera la evacuación de otras pruebas periciales.
Cinco años después de aquella madrugada en La Esperanza, la muerte de Keyla vuelve a reconstruirse pieza por pieza frente a los jueces.
Esta vez, entre testimonios y expedientes, Medicina Forense puso nuevamente sobre la mesa las huellas que quedaron en su cuerpo.
Desde las lesiones en sus labios y cuello hasta las consecuencias de la falta de oxígeno en su cerebro.
Son esas huellas las que ahora deberá volver a leer la justicia. Porque detrás de cada término médico hay una joven que entró con vida a una celda policial y cuya muerte, obliga nuevamente a un tribunal a determinar qué ocurrió aquella madrugada y quién debe responder por ello.
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