Robar una res es apenas el primer movimiento. Para convertirla en dinero hay que sacarla de la hacienda, trasladarla y encontrar dónde colocarla. Es esa cadena detrás del robo de ganado la que una iniciativa presentada en el Congreso Nacional pretende colocar bajo la lupa de una unidad policial especializada.
La propuesta busca que las investigaciones no terminen con la captura de quien entra a una propiedad y sustrae los animales.
También apunta hacia quienes facilitan su movilización, los cómplices y las redes clandestinas encargadas de comercializar el ganado robado.
El proyecto lo impulsa Marcos Paz, presidente de la Comisión de Seguridad y Prevención Ciudadana del Congreso Nacional, tras escuchar las denuncias de productores.
“Estuvimos reunidos con un grupo de ganaderos de Yoro y nos explicaban la misma problemática”, relató el diputado por Santa Bárbara.
Paz aseguró que se trata del “robo de ganado sin misericordia que está sucediendo en varios departamentos”.
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Una unidad para seguir la ruta del robo de ganado
La iniciativa propone crear una unidad técnica especializada dentro de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) de la Policía Nacional.
Su trabajo estaría dedicado a investigar, perseguir e intentar desarticular las estructuras involucradas en el abigeato.
La apuesta es pasar de reaccionar ante la desaparición de las reses a reconstruir el camino que siguen después de abandonar las fincas.
Para ello, el personal tendría formación técnica para procesar evidencias y rastrear las rutas utilizadas para trasladar ilegalmente los animales.
Además, tendría que coordinar sus investigaciones con fiscales del Ministerio Público para sustentar los requerimientos penales que lleguen ante los tribunales.
Ese esquema permitiría ampliar el foco de las investigaciones.
Ya no se buscaría únicamente establecer quién sustrajo el ganado, sino quién ayudó, quién lo trasladó y qué redes participaron posteriormente en su comercialización.

El comprador también entra en el radar
Uno de los puntos relevantes de la propuesta está precisamente después del robo, el proyecto establece que las investigaciones deberán identificar a autores, cómplices y demás responsables vinculados con estos delitos.
También contempla seguir las redes de comercialización clandestina, un eslabón indispensable para que el robo de ganado se convierta en dinero.
“La unidad tendrá como finalidad identificar a los autores, cómplices y demás responsables de estos delitos”, explicó Paz.
Los investigadores también recopilarían y procesarían información para entregarla a los agentes de la DPI y fiscales responsables de impulsar las acciones legales.
La lógica detrás de la propuesta es sencilla: mientras exista una vía para colocar las reses sustraídas, perseguir solamente al ladrón deja intacta parte de la cadena.
De las fronteras a las haciendas
Actualmente, una parte importante de las acciones policiales contra el traslado irregular de ganado se desarrolla mediante controles e intervenciones en zonas fronterizas.
Agentes de la Dirección Nacional de Servicios Policiales Fronterizos (DNSPF) realizan decomisos e interceptan animales durante operativos en vías próximas a las fronteras terrestres.
La nueva unidad añadiría un componente especializado de investigación que permita reconstruir lo ocurrido antes y después de esas intercepciones.
El robo de ganado se investigará desde el lugar donde desaparecieron los animales hasta los posibles puntos utilizados para introducirlos nuevamente al circuito comercial.

La propuesta todavía debe superar el Congreso
La unidad, sin embargo, todavía existe únicamente sobre el papel. El proyecto se remitió a la comisión correspondiente para la elaboración del dictamen técnico y legal antes de avanzar hacia su discusión legislativa.
Posteriormente tendría que superar los debates establecidos en el Congreso Nacional y recibir el respaldo necesario para convertirse en ley.
Si finalmente se aprueba, la Secretaría de Seguridad tendría que proporcionar los recursos financieros, personal, logística y equipo necesarios para ponerla en funcionamiento.
Su despliegue estaría dirigido principalmente hacia las zonas donde exista mayor incidencia de este delito.
El desafío que plantea la iniciativa va más allá de recuperar animales sustraídos: pretende descubrir quién hace posible que una res desaparecida de una finca encuentre transporte, ruta y comprador.
Porque detrás del ladrón puede existir otro negocio y es justamente esa parte de la cadena la que ahora buscan alcanzar.
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