El dengue en Honduras muestra su descenso más pronunciado en años. Según la Secretaría de Salud (Sesal), los casos confirmados en 2025 se redujeron en un 94 % respecto al año anterior.
Esa cifra refleja el impacto positivo de las campañas de limpieza, fumigación y vacunación que se realizan a nivel nacional.
Hasta la fecha, se registran 154 casos confirmados mediante laboratorio, de los cuales apenas seis se reportaron en las últimas semanas.
El número de muertes también cayó de forma notable, con solo cuatro decesos en lo que va del año, tres de ellos en menores de edad.
Prevención, clave para mantener bajo control el dengue
El doctor Lorenzo Pavón, jefe de Vigilancia Epidemiológica de la Sesal, advirtió que el éxito alcanzado no debe generar confianza excesiva.
“No podemos bajar la guardia. Las lluvias crean las condiciones ideales para el mosquito Aedes aegypti, y basta un pequeño descuido para que los brotes se reactiven”, subrayó.
Pavón insistió en que la comunidad juega un papel central: “Eliminar los criaderos sigue siendo la mejor defensa. No dejar recipientes destapados con agua, limpiar patios y canaletas, y mantener vigilancia constante son acciones que salvan vidas”.
Honduras y su historial con el dengue
El dengue ha sido una amenaza persistente para Honduras y la región. El país sufrió brotes cíclicos durante décadas, siendo el año 2019 el más crítico, con más de 112,000 casos confirmados y 180 fallecidos.
Esas cifras marcaron un antes y un después en la política sanitaria nacional. Desde entonces, se fortaleció la red de vigilancia epidemiológica.
Se hicieron brigadas que trabajan en barrios y comunidades rurales, se identifican zonas de riesgo y coordinan acciones conjuntas con autoridades municipales.
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La vacuna, un avance decisivo contra el dengue
Como parte de la estrategia nacional de inmunización 2025, el Ministerio de Salud lanzó en marzo la campaña “Las vacunas salvan vidas”.
Esa campaña incluye por primera vez la aplicación de la vacuna contra el dengue para la población pediátrica.
Este paso, considerado histórico por los especialistas, busca reducir la vulnerabilidad de los niños, uno de los grupos más afectados históricamente.
“Estamos construyendo una barrera biológica que, junto con la educación comunitaria, puede cambiar el rumbo de esta enfermedad en Honduras”, afirmó Pavón.
Pese al descenso drástico en los casos de dengue, los expertos coinciden en que la lucha no termina.
Las lluvias, la falta de saneamiento en algunas zonas y los cambios climáticos representa una amenaza latente.
El llamado es claro: la prevención. Solo así Honduras consolidará este logro o enfrentará nuevamente un repunte.
