La llamada que movilizó a las autoridades no provino de un vecino ni de un testigo ocasional, esta vez salió desde el interior de una familia. En Choluteca, una menor denunció a su propia madre por presunto maltrato familiar.
Horas después, agentes policiales detuvieron a Yariza Gisela Velásquez en el barrio El Porvenir, dando inicio a un proceso judicial que genera un intenso debate dentro y fuera de las redes sociales.
Lo que para las autoridades constituye una denuncia que debe investigarse, para la madre fue una medida de corrección que considera justificada.
Y no tuvo reparos en decirlo públicamente. “Le pegué por rebelde, malcriada, lo volvería a hacer, porque es para un bien de ella”, declaró antes de ser puesta a disposición de las autoridades.
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La madre y una denuncia que terminó en captura
De acuerdo con los reportes preliminares, la intervención policial ocurrió tras la denuncia presentada por la menor.
La acusación abrió una investigación y ejecutó la detención de la mujer, quien ahora deberá responder ante las instancias correspondientes mientras se determina si existió una conducta constitutiva de delito.
Hasta el momento, las autoridades no informaron las circunstancias específicas que dieron origen a la denuncia ni el nivel de afectación que habría sufrido la menor.

“Ya no se puede corregir”
Lejos de mostrarse arrepentida, Velásquez defendió sus acciones y cuestionó las leyes que regulan la disciplina dentro de los hogares.
Según afirmó, muchos padres sienten que perdieron autoridad para corregir a sus hijos por temor a enfrentar consecuencias legales.
“Por eso hay tantos jóvenes en la calle y tantos niños perdidos”, expresó.
Lejos de mostrarse arrepentida, Velásquez defendió sus acciones y cuestionó las leyes que regulan la disciplina dentro de los hogares.
Según afirmó, muchos padres sienten que han perdido autoridad para corregir a sus hijos por temor a enfrentar consecuencias legales.
“Por eso hay tantos jóvenes en la calle y tantos niños perdidos”, expresó.
Aun así, rechazó que exista resentimiento hacia la menor. “Ella es mi hija, no es mi enemiga”, expresó la mujer, quien asegura que continúa queriéndola pese a lo ocurrido.
La declaración rápidamente se viralizó y dividió opiniones. Algunos usuarios respaldaron la necesidad de imponer disciplina dentro de las familias.
Otros, recordaron que ninguna forma de violencia contra niños y adolescentes puede justificarse bajo el argumento de la corrección.

Entre la disciplina y la ley
Velásquez también se definió como una “mujer ejemplar” y expresó preocupación por sus otros hijos menores mientras enfrenta el proceso judicial.
Aseguró además que confía en Dios y en que la situación podrá resolverse favorablemente.
Ahora será el sistema judicial el encargado de establecer si los hechos denunciados constituyen un caso de violencia familiar o si se trata de una situación que deberá abordarse desde otra perspectiva legal.
Lo que comenzó como un conflicto dentro de una vivienda terminó convirtiéndose en un caso que toca una discusión mucho más amplia.
Y se preguntan: hasta dónde llega la autoridad de los padres y dónde comienza la línea que la ley considera violencia contra la niñez.
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