El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca el próximo 20 de enero de 2025 podría desencadenar una crisis sin precedentes para Honduras por la deportación masiva de migrantes sin estatus legal.

Según Edgardo Molina, experto en migración, la deportación masiva de hondureños parece inminente, y el país asegura que no está preparado para manejar el posible retorno de miles de ciudadanos.

"No hay un plan. Por ahora, todo depende de lo que a nivel de cancilleres se pueda gestionar, pero no existe ninguna articulación interinstitucional para enfrentar una crisis de esta magnitud", afirma Molina.

Los comentarios de Stephen Miller, principal asesor de Trump, sobre ejecutar deportaciones "a la velocidad de la luz", encienden las alarmas en la región.

Esta política podría incluir a dreamers, beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS) y migrantes con órdenes de deportación.

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¿Quiénes están en riesgo?

El universo de personas en riesgo de deportación incluye aproximadamente 11 millones de inmigrantes sin estatus legal en Estados Unidos, según la Oficina de Estadísticas de Seguridad Nacional.

Grupos más vulnerables:

  • Recientes llegadas: Inmigrantes que cruzaron durante la administración Biden.
  • Tepesianos: Personas protegidas por el TPS, cuyo futuro legal es incierto.
  • Dreamers: Jóvenes amparados por el programa DACA, que podría ser desmantelado.

Trump señaló como prioridad a los 1.4 millones de inmigrantes con órdenes de deportación pendientes y a más de 435,000 delincuentes condenados.

Aunque muchos enfrentan barreras legales para ser deportados, el gobierno de Trump buscaría acelerar estos procesos.

Impacto en Honduras

Sin un plan de recepción o reintegración, Honduras enfrenta el riesgo de un colapso social y económico.

"Es tal la polarización que no hay esfuerzos conjuntos para responder a una crisis de esta escala. Sin estrategias claras, miles de retornados podrían enfrentar desempleo y exclusión social", advierte Molina.

El impacto económico también sería significativo. Según estimaciones, las remesas enviadas por hondureños en el extranjero representan más del 20 % del PIB del país. Una deportación masiva podría reducir drásticamente este flujo de ingresos.

¿Qué acciones deben tomarse?

Frente a esta inminente amenaza, los expertos sugieren las siguientes acciones:

  • Articulación interinstitucional: Crear un plan de respuesta que involucre al gobierno, sector privado y organizaciones internacionales.
  • Gestión diplomática: Fortalecer los diálogos a nivel regional para buscar alternativas a la deportación masiva.
  • Reinserción laboral: Implementar programas de empleo y capacitación para los retornados.
  • Protección social: Asegurar recursos para atender las necesidades básicas de los migrantes y sus familias.
  • El tiempo corre, y Honduras debe actuar para mitigar los efectos de una deportación masiva que parece inevitable.

    Sin preparación, el retorno de miles de compatriotas podría desatar una crisis de magnitudes históricas. Mientras Trump promete mano dura contra los migrantes, el llamado a la acción en Honduras no puede esperar.

    Hondureños con órdenes de deportación en Estados Unidos

    Según datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), al 24 de noviembre de 2024 el número de inmigrantes que deberán ser expulsados de Estados Unidos suma 1,020,602.

    Destacan principalmente Honduras, Guatemala, México, El Salvador y Nicaragua, dentro de los primeros lugares.

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    México tiene 252,044 personas en esta categoría, mientras que Centroamérica y Panamá concentran un total de 767,896 inmigrantes con orden de deportación final.

    Según el analista migratorio guatemalteco, Fernando Castro, estos datos deberían ser tomados seriamente por los gobiernos mencionados, para garantizar que los migrantes reciban atención consular adecuada en Estados Unidos, reforzando el personal consular con especialistas calificados que puedan brindar asistencia y protección.