Lo que comenzó como una protesta pacífica de enfermeras auxiliares en Nacaome, Valle, en el sur de Honduras, terminó en un violento desalojo. Las manifestantes, que exigían a la Secretaría de Salud el cumplimiento de acuerdos laborales, fueron dispersadas este miércoles con gas lacrimógeno por la Policía Nacional, lo que generó caos, indignación y enfrentamientos verbales.

Entre el humo de las bombas, algunas enfermeras lanzaron fuertes reclamos a los agentes.

"Algún día van a llegar al hospital heridos" y "Como que una mujer no lo tuvo", evidenciando su frustración ante lo que califican como indiferencia de las autoridades.

En diferentes videos compartidos en redes se puede ver el forcejeo entre enfermeras y policías, incluso, se ve cómo una de ellas cae al suelo.

Acusaciones de amenazas de muerte

El presidente de la Asociación Nacional de Enfermeras y Enfermeros Auxiliares de Honduras (ANEEAH), Josué Orellana, denunció que la Policía habría recibido órdenes de "asesinar enfermeras auxiliares".

"Hay una orden precisa de este gobierno de que vayan y asesinen enfermeras auxiliares", declaró en TSi, aunque reconoció que algunos agentes se negaron a cumplir esas instrucciones.

Orellana advirtió que si comienzan despidos en el gremio, que suma más de 7,000 auxiliares, responderán con un abandono total de los hospitales. También anunció que las agresiones serán denunciadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), comparando la situación con la represión sindical denunciada en Nicaragua.

El gremio asegura que la represión no se limita a Nacaome. En El Progreso, Yoro, tres enfermeras resultaron lesionadas y varias personas fueron gaseadas. En Santa Bárbara, una auxiliar sufrió una fractura en la pierna tras ser golpeada por un policía, y otra fue atacada con una bomba lacrimógena lanzada directamente contra el grupo.

Policía Nacional niega

El director de la institución, Juan Manuel Aguilar Godoy, desmintió categóricamente las acusaciones, calificándolas de “totalmente falsas y denigrantes”.

"Ellos son nuestros dioses cuando nos auxilian en los hospitales. Nunca hemos recibido ni dado órdenes de asesinar enfermeras", afirmó.

Aguilar aseguró que la única orden vigente es evitar la toma de carreteras y que, en operativos recientes, "no se violentaron los derechos humanos" de los manifestantes.

Protesta de enfermeras

El conflicto surge por la exigencia de contratación de más personal y mejoras en las condiciones laborales. Las enfermeras acusan al gobierno de destinar recursos a actividades políticas mientras incumple compromisos con el sistema de salud.

Las protestas continúan y las denuncias ya fueron elevadas al Conadeh y preparadas para la CIDH. El clima de tensión deja abierta la posibilidad de nuevos enfrentamientos en los próximos días.