Primero fue uno, después apareció otro reporte y luego otro más. En apenas 15 días, cinco menores de edad y una joven de 22 años se reportan como desaparecidos en el norte de Honduras.

No se trata de un solo municipio ni, hasta ahora, existe información oficial que permita asegurar que los seis casos estén conectados. Pero la cercanía entre las desapariciones enciende las alarmas.

Detrás de cada reporte hay una familia esperando una llamada, buscando información y tratando de reconstruir las últimas horas antes de que se perdiera el contacto.

Entre los casos que mayor preocupación han provocado está el de una niña de apenas 11 años en San Pedro Sula.

De acuerdo con la información en el caso, la menor presuntamente la sustrajeron de su vivienda dos individuos desconocidos.

Mientras se intenta establecer qué ocurrió con ella, otro caso mantiene las miradas sobre La Ceiba, donde también se reportó la desaparición de un adolescente de 16 años.

Y no son los únicos.

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Cinco menores desaparecidos en apenas 15 días

Los reportes acumulados durante las últimas dos semanas elevan a cinco el número de menores desaparecidos en la zona norte.

Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para determinar su ubicación y establecer qué circunstancias rodearon cada desaparición.

Por ahora, los casos deben investigarse individualmente. No existe información oficial que demuestre que detrás de todos ellos opere una misma persona o estructura criminal.

Sin embargo, la sucesión de reportes ocurre mientras las autoridades advierten sobre un escenario que complica cada vez más las investigaciones: las redes sociales.

Las plataformas digitales son una puerta para que desconocidos establezcan contacto con posibles víctimas, ganen su confianza y posteriormente intenten captarlas.

Ese riesgo obliga a los investigadores a mirar no solamente dónde fue vista una persona por última vez, sino también con quién estuvo hablando antes de desaparecer.

las desapariciones

Una llamada y después, silencio

Entre los seis casos también aparece una joven de 22 años cuya desaparición tomó un rumbo diferente.

Según el relato de sus familiares, salió con la intención de viajar a Tegucigalpa para comprar productos destinados a su negocio.

Durante el trayecto todavía hubo comunicación, la joven llamó a sus familiares y les informó que había llegado a un lugar identificado como Vía Nueva.

Después de esa conversación, el teléfono dejó de ser un puente con su familia y no volvieron a tener noticias de ella.

Desde entonces, sus parientes esperan información que permita reconstruir qué ocurrió después de aquella última llamada y determinar si efectivamente continuó el viaje que había anunciado.

Redes sociales, otra puerta que investigan las autoridades

Las desapariciones también colocan nuevamente bajo atención la utilización de plataformas digitales para acercarse a potenciales víctimas.

Las autoridades advirtieron que estructuras criminales pueden aprovechar estos espacios para establecer contactos, aunque esa modalidad no implica que los seis casos recientes tengan ese origen.

Mensajes, perfiles desconocidos y conversaciones iniciadas detrás de una pantalla pueden convertirse en elementos importantes cuando una persona desaparece sin dejar explicaciones.

El fenómeno preocupa especialmente cuando las posibles víctimas son niñas, niños y adolescentes.

Organizaciones defensoras de derechos humanos consideran que la respuesta tampoco puede limitarse a esperar información, sino que requiere coordinación entre autoridades locales y nacionales para acelerar las investigaciones.

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Seis desapariciones y familias esperando respuestas

Las investigaciones deberán determinar qué ocurrió con cada uno de los cinco menores y con la joven de 22 años.

También deberán establecer si detrás de alguno de los casos hubo engaño mediante redes sociales, intervención de terceros u otras circunstancias.

Por ahora hay algo que las cifras no alcanzan a contar: seis personas fueron reportadas como desaparecidas en apenas 15 días y seis familias comenzaron la misma búsqueda.

Una niña tiene solamente 11 años, otro de los desaparecidos, 16 y mientras las investigaciones avanzan, en el norte de Honduras la pregunta dejó de ser únicamente cuántos han desaparecido, la urgencia es encontrarlos.

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