Un disparo en la cabeza intentó frenar en 1995 una de las batallas ambientales más emblemáticas de Honduras. Jeannette Kawas, presidenta de la Fundación PROLANSATE, la asesinaron en su casa de Tela, Atlántida, tras oponerse a la destrucción de la península de Punta Sal por parte de ganaderos, madereros y proyectos turísticos irregulares.

Tres décadas después, el parque que lleva su nombre no solo recuerda un crimen impune que condenó al Estado ante la justicia internacional.

Se revive la victoria de una mujer que prefirió dar la vida antes que permitir la devastación del Caribe hondureño.

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Jeannette Kawas y el origen de una guardiana en las playas de Tela

A inicios de los años noventa, la bahía de Tela enfrentó una amenaza silenciosa: el avance de grupos que tenían en la mira uno de los ecosistemas más valiosos de Centroamérica.

Desde la trinchera comunitaria, Kawas organizó la defensa del territorio, documentó los abusos e interpuso denuncias formales contra la explotación ilegal.

Su trabajo no solo frenó las maquinarias, sino que incomodó a esos grupos que no estaban acostumbrados a recibir un "no" por respuesta.

monumento

La noche que intentaron apagar la voz del ecologismo hondureño

La noche del 6 de febrero de 1995, sicarios irrumpieron en la vivienda de la ambientalista para ejecutar un crimen planeado desde las sombras.

El objetivo era infundir terror y paralizar la protección de la zona, pero el tiro les salió por la culata.

Aunque la investigación judicial estuvo plagada de irregularidades —lo que llevó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) a emitir una histórica sentencia contra el Estado hondureño por negligencia e impunidad—, el asesinato de Kawas encendió una indignación nacional que volvió irreversible la causa ambiental.

El Parque Nacional Jeannette Kawas y un legado inmortal

El sitio que defendió con uñas y dientes pasó a llamarse formalmente Parque Nacional Jeannette Kawas.

Así se consolidó como un baluarte de biodiversidad con más de 780 kilómetros cuadrados de bosques, manglares y arrecifes protegidos.

La historia de la activista trasciende el luto: es el testimonio vivo de cómo una sola persona detuvo un ecocidio en la costa hondureña y dejó una huella imborrable en la memoria colectiva del país.

parque nacional
El letrero oficial detalla los diversos ecosistemas que integran la reserva natural y tres décadas después del crimen de Jeannette Kawas, la zona se mantiene como un baluarte ecológico en el Caribe hondureño. Foto: cortesía.

Tres décadas de impunidad y sombras sobre la justicia

A casi treinta años del magnicidio, la justicia en Honduras sigue en deuda: no hay capturas por la muerte de Jeannette Kawas.

En 2009, la Corte IDH emitió un fallo histórico contra el Estado hondureño. La sentencia condenó la obstaculización de las investigaciones y la protección a los responsables.

Sin embargo, el expediente duerme en el olvido de los archivos judiciales.

El silencio oficial y la falta de voluntad política blindaron a los autores del crimen. Por ello, el nombre de la ambientalista simboliza tanto la lucha ecológica como la impunidad del país.

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