Una emergencia médica en pleno vuelo transatlántico puso a prueba la preparación de una tripulación comercial y la capacidad de respuesta de dos médicos hondureños: el doctor Carlos Umaña yla doctora Tirza López, quienes lograron salvar la vida de una pasajera de 70 años que sufrió un infarto mientras viajaba hacia Madrid.
Al respecto, el doctor Carlos Umaña, quien formaba parte de una delegación de parlamentarios, relató a tunota.com, con detalle el momento crítico ocurrido cuando el avión de la aerolínea Aireuropa ya había superado las ocho horas de vuelo.
“Una paciente de 70 años sufrió un infarto en pleno vuelo, cayó en el pasillo de la aeronave”, explicó.
Según su narración del suceso, de inmediato, la tripulación activó los protocolos de emergencia y preguntó si había médicos a bordo. La respuesta fue decisiva.
'Ya el corazón prácticamente estaba parado'
Entre los pasajeros se encontraban el propio doctor Carlos Umaña y la doctora Tirza López, quienes acudieron sin demora.
“Procedimos a llegar a donde estaba la paciente, encontramos una paciente inconsciente”, relató el médico.
El panorama era crítico. “Yo, al ser experto en reanimación, detecté que ya estaba el corazón prácticamente parado”, afirmó. En ese instante, comenzó la intervención de emergencia dentro del avión.
Vea también: 'Dios me lo puso ahí': Rastra se queda sin frenos y conductor sobrevive, en la CA-4
Umaña destacó la importancia del trabajo conjunto: “Inicié las maniobras de resucitación asistido por la doctora Tirza López. Ella entendía perfectamente lo que yo estaba haciendo, sin necesidad de hablarnos”.
El equipo -prácticamente- improvisado logró coordinarse en medio del estrecho pasillo del avión y con recursos limitados, aunque el botiquín de la aeronave resultó clave para la atención inicial.
'El corazón volvió a latir en 45 segundos'
Además, la respuesta médica fue inmediata y efectiva. “A los 45 segundos de haber aplicado el masaje cardíaco y las compresiones, el corazón volvió a latir con normalidad”, narró Umaña.
De igual manera, el especialista subrayó que la paciente logró estabilizarse gracias a la oxigenación constante.
“Como teníamos oxígeno, el cerebro siempre estuvo oxigenado y la paciente recuperó la conciencia”, explicó.
Posteriormente, continuaron la estabilización. “La estabilizamos, tenía una crisis hipertensiva”, añadió.
Decisión crítica: aterrizaje de emergencia en Lisboa
Por otro lado, una vez controlada la situación, los médicos y la tripulación enfrentaron otra decisión compleja: continuar el vuelo o realizar un aterrizaje de emergencia.
“Nos comunicamos con el capitán y le sugerimos la posibilidad de un aeropuerto alterno”, relató Umaña.
Aunque reconoció la dificultad de la decisión, aseguró que el capitán actuó con profesionalismo.
Vea también: No guarde el paraguas: prevén lluvias para algunas regiones de Honduras este domingo
“Es una decisión bastante complicada para un vuelo transatlántico con más de 300 personas, pero el capitán muy profesionalmente aceptó mi sugerencia y se desvió al aeropuerto de Lisboa (Portugal)”, afirmó.
En la capital portuguesa, la paciente fue recibida por personal médico.
“Hicimos un electrocardiograma que confirmaba prácticamente el diagnóstico”, indicó.
'Los pasajeros colaboraron en todo momento'
Umaña también destacó la reacción de los viajeros durante la emergencia.
“Más de 300 pasajeros colaboraron en todo momento, nunca se quejaron”, aseguró.
Incluso durante el desvío del vuelo, señaló: “Nadie protestó, todo el mundo estuvo de acuerdo con la resolución del capitán”.
El médico también reconoció el papel de la tripulación: “Una tripulación completamente profesional, entrenada para resolver situaciones de emergencia”.
Un desenlace que emociona
Mientras tanto, días después del incidente, el doctor Carlos Umaña confirmó que la paciente evolucionó favorablemente.
“He recibido un mensaje de la señora agradeciéndome, está perfecta, no tuvo ningún problema en el cerebro”, relató.
Según su relato, la mujer permanece en Lisboa bajo observación médica, pero en condición estable.
“Está internada, pero estable, y esperamos que pueda regresar a su vida normal”, agregó.
Finalmente, el médico cerró su relato con una reflexión personal sobre el momento vivido.
“En todo momento le pedí a Dios sabiduría para poder hacer lo correcto”, expresó.
El caso ha sido destacado como un ejemplo de coordinación, profesionalismo y humanidad en condiciones extremas, donde una intervención oportuna marcó la diferencia entre la vida y la muerte a más de 10 mil metros de altura.
Siga leyendo: ¿Llaman la lluvia? Este es el motivo del canto de las 'chicharras' en esta temporada
