Entre 2002 y 2023, Honduras perdió 509 mil hectáreas de bosque primario húmedo, lo que representa el 37 % de su pérdida total de cobertura arbórea en ese período, según datos de Global Forest Watch.
Esta disminución significativa redujo el área total de bosque primario húmedo en un 24 %, lo que impacta gravemente en la biodiversidad y en los ecosistemas locales.
A lo largo de dos décadas, de 2001 a 2023, Honduras perdió un total de 1.40 millones de hectáreas de cobertura arbórea, lo que equivale a una disminución del 18 % desde el año 2000.
Este dramático descenso no solo amenaza los ecosistemas forestales, sino que también resulta en la emisión de 690 millones de toneladas de CO2, contribuyendo directamente al cambio climático.

Regiones más afectadas por la pérdida forestal
Las tres principales regiones responsables del 60 % de la pérdida de cobertura arbórea en Honduras son Olancho, Colón y Gracias a Dios.
Estas áreas han visto una deforestación masiva debido a múltiples factores como la tala ilegal, la expansión agrícola y los incendios forestales.
Olancho es la región más afectada, con la pérdida de 461 mil hectáreas, muy por encima de Colón (198 mil hectáreas) y Gracias a Dios (180 mil hectáreas).
| Región | Pérdida de Cobertura Arbórea (2001-2023) |
|---|---|
| Olancho | 461,000 ha |
| Colón | 198,000 ha |
| Gracias a Dios | 180,000 ha |
| Yoro | 97,600 ha |
Impacto de los incendios forestales
Los incendios forestales representan otra amenaza significativa para los bosques hondureños.
La temporada alta de incendios, que comienza en marzo y dura alrededor de 12 semanas, provocó la pérdida de 171 mil hectáreas de cobertura arbórea entre 2001 y 2023.
En particular, el año 2016 fue el más devastador, con 41.5 mil hectáreas arrasadas por incendios, representando el 22 % de la pérdida total de ese año.
En 2020, se alcanzó el número más alto de incendios registrados, con 4,598 incidentes.
Aunque en 2023 la cantidad de incendios notificados registra 1,647 hasta la fecha, los expertos advierten que las condiciones climáticas y la falta de control sobre el fuego podrían incrementar este número en los próximos años.

El futuro de los bosques hondureños pende de un hilo, y con él, la biodiversidad, el sustento de comunidades rurales y la capacidad del país para enfrentar el cambio climático.
La pérdida masiva de cobertura arbórea y la continua amenaza de incendios forestales no solo afectan al medio ambiente, sino también a las generaciones que dependen de estos recursos para su bienestar.
