La cárcel apareció dos veces en el historial de alias Saylin, pero, según las investigaciones policiales, estar tras las rejas no significó necesariamente perder el mando.

Roger Marín Zalavarría Fúnez lo señalan las autoridades como uno de los principales cabecillas de la Pandilla 18, con más de 35 años dentro de esa estructura criminal y capacidad de liderazgo a escala nacional e internacional.

Su nombre apareció públicamente el 24 de febrero de 2026. cuando los agentes de la entonces Dirección Policial Antimaras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) lo capturaron en la colonia Losusa, sector Chamelecón, San Pedro Sula.

Pero detrás de aquella captura había un historial que se remontó a décadas atrás y una afirmación especialmente relevante de los investigadores.

Saylin continuó coordinando actividades de la pandilla mientras estaba encarcelado.

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"Saylin" y dos cárceles que no habrían acabado con su poder

Los registros divulgados por las autoridades indican que alias Saylin estuvo recluido por primera vez en 2000, por homicidio y violación.

Nueve años después volvió a prisión, esta vez por homicidio simple. La Policía sostuvo que desde el encierro coordinó cobros de extorsión contra comerciantes y transportistas de San Pedro Sula.

Ese señalamiento permite dimensionar el papel que las autoridades le atribuyen dentro de la Pandilla 18.

"Saylin", no era únicamente un integrante que ejecutó acciones en las calles, sino un hombre capaz de transmitir instrucciones desde una cárcel.

Las autoridades sostienen que durante sus más de 35 años de trayectoria criminal se relacionó con actividades de extorsión, sicariato, secuestro y lavado de activos.

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La Pradera, el capítulo más grave bajo investigación

En el historial de alias Saylin existe otro episodio que las autoridades todavía investigan y que conduce nuevamente hacia una prisión.

Se trata de los asesinatos de niños ocurridos en el sector de La Pradera, San Pedro Sula.

En abril de 2014 comenzó una serie de crímenes contra ocho escolares de entre 7 y 12 años, los cuerpos los encontraron posteriormente en cañeras y solares baldíos.

Según esa reconstrucción, a algunos de los niños los presionaron para convertirse en “punteros”, es decir, vigilar el sector y advertir a la pandilla sobre la presencia policial.

La línea investigativa que siguen actualmente las autoridades apunta a que Saylin fue uno de cinco dirigentes de la Pandilla 18 que ordenaron esos asesinatos desde el antiguo centro penal de San Pedro Sula, donde permanecían recluidos.

Junto a Zalavarría aparecen en esa investigación los nombres de Wilmer de Dios Herrera, Dany Danilo Díaz López, José Virgilio Sánchez Montoya, alias “Pechocho”, ya fallecido, y Howen Ariel Romero Vallecillo.

Las autoridades anunciaron que buscan documentar la presunta participación de Zalavarría en esos crímenes.

35 años dentro de la Pandilla 18

La antigüedad atribuida a Saylin también sobresale, autoridades sostienen que acumuló más de 35 años dentro de la Pandilla 18.

Esa es una trayectoria que, de ser exacta, comenzó alrededor de los primeros años de la década de 1990.

Las autoridades lo describieron al momento de su captura como uno de los principales “hommies” o cabecillas de la organización y le atribuyeron un rango con alcance nacional e internacional.

Su operación más reciente estaba vinculada con Chamelecón, uno de los sectores de San Pedro Sula donde las autoridades mantienen investigaciones y operativos contra estructuras de la Pandilla 18.

Pandilla
Entre los señalamientos que pesan sobre alias “Saylin”, las autoridades lo vinculan con la presunta orden de matar a 8 menores en 2009, en La Pradera, San Pedro Sula. Foto: DIPAMPCO

La captura que volvió a llevarlo a prisión

El 24 de febrero, DIPAMPCO llegó hasta la colonia Losusa y detuvo a Zalavarría, durante un fuerte operativo.

Se decomisaron 80 bolsas con supuesta cocaína, 132 envoltorios con supuesta marihuana, un teléfono celular, un fusil AK-47, una pistola y municiones.

El Ministerio Público informó que el proceso abierto contra Zalavarría comprende presunto tráfico ilícito de drogas.

Además de porte ilegal de armas de uso prohibido y permitido, porte ilegal de municiones de uso prohibido y asociación para delinquir.

El 4 de marzo, un juzgado con competencia nacional en criminalidad organizada dictó auto de formal procesamiento y prisión preventiva contra el supuesto cabecilla.

En aquel momento DIPAMPCO anunció que solicitaría al Instituto Nacional Penitenciario su aislamiento total.

Más de dos décadas después de su primer encarcelamiento documentado, alias Saylin terminó nuevamente detrás de las rejas.

Esta vez, las autoridades buscan evitar lo que ocurrió anteriormente: que la prisión vuelva a convertirse en otro punto desde donde ejercer poder.

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