El empleo por hora o parcial funciona en Guatemala y Costa Rica, según economistas de esos países, porque le ha dado a las empresas flexibilidad en las operaciones, acomodando de mejor manera los turnos y alcanzando niveles de productividad más altos.

Otras ventajas radican en el control de costos de las empresas, en el combate a la inflación mediante la vía del ingreso y un ambiente que -bajo condiciones de seguridad jurídica- se vuelve atractivo para nacionales y extranjeros.

Sin embargo, en ambos países la desventaja no es la ley y su reglamento, sino el Seguro Social, que mostró cierta reticencia por la forma en que se iba a cotizar y el tipo de beneficios que el trabajador iba a tener.

“En Guatemala hace poco se implementó y todavía hay ciertos empresarios que tienen ciertas dudas porque no termina de estar en blanco y negro el manejo, sobre todo con los aportes a la Seguridad Social”, explica Hugo Maul, economista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) de Guatemala.

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Costa Rica enfrenta la misma problemática. La ley laboral obliga al patrono a inscribir a los trabajadores a la Seguridad Social y el problema está en la base mínima contributiva.

“Aunque la persona gane unos $50 por hora, igual hay una base de $200 para calcular la seguridad social. Esa base contributiva mínima tiene una pelea de tres años para que los empleadores coticen las horas que trabajan sus empleados.

Eso ha generado problemas a la hora de hacer contrataciones de forma legal”, explica Daniel Suchar Zomer, economista.

Ventajas del modelo

Hugo Maul dice que en Guatemala este esquema ha servido especialmente a las fábricas o sectores de manufactura, porque son empresas que no tienen pedidos seguros todos los días de la semana y no se necesita que todo el personal esté trabajando.

“El costo de la mano de obra pasa a un segundo plano, ya que no están obligados a contratar a un trabajador durante ocho horas al día.

Se han tenido que diseñar contratos de trabajo donde juegan con la cantidad de horas que trabajan por día, de manera que le parezca interesante tanto al trabajador como a la empresa”, explica.

En ese esquema se detectó en el caso guatemalteco que el grupo que sale más beneficiado son las mujeres con niños pequeños que aprovechan a trabajar jornadas de cuatro o cinco horas mientras sus hijos están en la escuela.

“Ha sido beneficioso. En Guatemala es un modelo de trabajo que tiene poco tiempo de estar en vigencia y los empresarios están empezando a acostumbrarse.

Permite a las empresas jugar mejor con la cantidad de gente que demandan, teniendo en cuenta que el trabajador está interesado en trabajar ciertas horas del día”. refiere Maul.

Informalidad en Costa Rica

En Costa Rica tienen los modelos de trabajo parcial o por horas y es el sector privado que lo usa en trabajos operativos.

“Trabajar por horas me parece un modelo exitoso porque están pagando lo que necesitan y eso disminuye costos operativos.

La otra persona, el empleado, queda en la flexibilidad de tener cuatro o cinco patronos”, dice Daniel Suchar Zomer.

Pero ese modelo genera informalidad por un problema estructural de la SeguridadSocial que no permite cotizar por las horas trabajadas.

El Salvador sin empleo por hora

El Salvador no tiene el modelo por hora o parcial, aunque Tatiana Marroquín, economista salvadoreña, menciona que hace cuatro años existió la iniciativa de ley en la Asamblea Legislativa, pero no prosperó la discusión.

“Por el momento no funciona en El Salvador, pero cuando se propuso se dijo que la flexibilización laboral atraería inversiones o haría más fácil la contratación de personas y podría ayudar al desempleo”, expone.

Para Marroquín no es un mecanismo adecuado porque asegura que las herramientas o iniciativas económicas deben tener claro cuál es su responsabilidad social de cara a los derechos de la población.

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Honduras, más obstáculos

Desde que se eliminó la contratación de empleo por hora en Honduras, miles de empleos y oportunidades se perdieron.

Según Alejandro Kafatti, economista del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), no hay una estimación de cuántos empleos podrían recuperarse si se reactivara la Ley de Empleo por Hora.

“Es muy difícil estimar porque va a depender de la inversión que venga al país.

No es cuántos empleos se puedan recuperar, sino los obstáculos que representa el cambio de reglas y la derogación de herramientas que permiten la flexibilidad laboral a empresas nacionales e internacionales”, señala.

Esto porque, según Kaffati, Honduras deja de generar muchos más empleos por la inestabilidad jurídica y el cambio de reglas en medio del juego que por crear políticas de reivindicación laboral.

“Nuestros diputados y el Poder Ejecutivo no analizan las implicaciones que tiene la aprobación o la derogación de ciertos decretos o leyes al país.

Más allá de darle herramientas a los empresarios y a los inversionistas nacionales y extranjeros se las están quitando y quien sufre las consecuencias de esas decisiones políticas mal analizadas son los hondureños”, advierte.