La Iglesia Católica celebra el 28 de diciembre de cada año a los Santos Inocentes para recodar a a aquellos niños menores de 2 años de Belén a quienes el rey Herodes mandó matar, tras no ser avisado por los Magos de su encuentro con el recién nacido rey de Israel.

La fecha es malinterpretada por muchas personas y la utilizan para hacer bromas o 'inocentadas', muchas veces fuertes, pese a que el sentido que se le da no tiene relación con el acontecimiento bíblico, sugirió el sacerdote Juan Carlos Martínez, de la Catedral San Migue Arcángel de Tegucigalpa.

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"En la misma Sagrada Escritura se nos indica lo que significó este acontecimiento, los santos inocentes son los niños que murieron por mandato del rey Herodes, aquel hombre que quería mantenerse en el poder y quería destruir al nuevo rey que había nacido", explicó el padre.

Los niños asesinados vinieron a formar una barrera de protección para que no destruyeran al Niño Jesús. El ángel de Dios le habló a José para que huyera con María y Jesús porque Herodes lo quería matar, rememoró el sacerdote.

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"No estamos hablando en sentido de un tonto, de una persona lenta o una persona inepta, pero con eso de las bromas eso es lo que quieren hacer aparentar, que un inocente es alguien que no tiene capacidad de reflexionar o meditar", manifestó.

Aplicado a la realidad actual, "es un día de mucho pesar y dolor de como los niños están muriendo a veces por intereses o situaciones de los adultos que no podemos de repente manejar nuestras inquietudes, intereses o nuestras necesidades", indicó el religioso.

En la actualidad siguen aconteciendo muertes de niños, desde abortos y asesinatos. "Estamos llamados a la protección y promoción de la vida", expresó el padre Juan Carlos Martínez.

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