Las filas comenzaron a crecer desde temprano, eran vehículos particulares, familias y grupos de viajeros avanzaban hacia El Amatillo con un mismo destino al otro lado de la frontera: El Salvador.
Este miércoles 7 de octubre, en pleno Feriado Morazánico, el paso fronterizo de El Amatillo volvió a mostrar el peso que adquiere el país vecino entre los destinos elegidos por los hondureños.
Pero detrás de las filas hay algo más que el movimiento propio de un feriado, las cifras salvadoreñas muestran que el flujo de viajeros desde Honduras viene creciendo durante todo 2026.
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Amatillo, son más de 58 mil hondureños esperados
El Salvador proyectó recibir 58,522 visitantes hondureños entre el 3 y el 11 de octubre, período que comprende el movimiento generado por la Semana Morazánica.
La cifra representaría un crecimiento del 20 % frente a 2025, cuando fueron contabilizados 48,768 visitantes procedentes de Honduras durante este período.
El movimiento comenzó incluso antes del descanso laboral. Desde el sábado 3 de octubre se reportó un flujo sostenido de vehículos hondureños cruzando la frontera.
El Amatillo no es un punto cualquiera en esa movilización. Datos del Ministerio de Turismo salvadoreño indican que concentra alrededor del 53.2 % de las entradas de visitantes procedentes de Honduras.
El Poy, en Chalatenango, representa otro 38.9 % de los ingresos.
Honduras se convierte en un mercado importante
La presencia hondureña tampoco aparece únicamente durante la Morazánica, entre enero y septiembre de 2026, El Salvador recibió 699,002 visitantes residentes en Honduras, según datos de Migración y del Ministerio de Turismo salvadoreños.
En el mismo período de 2025 habían sido 552,325, eso significa que este año llegaron 146,677 visitantes más, equivalente a un crecimiento del 26.6 %.
Los registros muestran además que todos los meses de 2026 superaron las cifras correspondientes al año anterior.
La cercanía permite hacer el viaje por carretera y convertir a El Salvador en una alternativa para vacaciones relativamente cortas.
Un turista que también deja dólares
El movimiento tiene otra dimensión: el dinero que acompaña a cada viajero.
El perfil presentado por las autoridades salvadoreñas indica que un visitante hondureño gasta en promedio 117 dólares diarios durante su estadía.
Además, permanece aproximadamente cuatro noches en territorio salvadoreño y eso explica por qué Honduras es un mercado observado con interés por el sector turístico del vecino país.
El 63.1 % de estos viajeros se desplaza en grupo, mientras el 50.8 % utiliza hoteles como alojamiento.
La mayoría organiza además el viaje por su cuenta: 99.1 % llega sin contratar previamente un paquete turístico.

Playas, ciudades y gastronomía
El Salvador aprovecha la Morazánica para promocionar entre los hondureños sus playas, volcanes, gastronomía y espacios urbanos.
El Centro Histórico de San Salvador también figura entre las paradas promocionadas durante estos días, junto con el recientemente inaugurado mausoleo dedicado a Francisco Morazán.
Las autoridades salvadoreñas incluso prepararon actividades para recibir a los viajeros durante el feriado hondureño.
Mientras tanto, del lado de Honduras, el ministro de Turismo, Andrés Ehrler, reaccionó este miércoles al movimiento observado hacia el vecino país.
“No puedes hacer tú que un hondureño se quede en Honduras”, expresó al señalar que cada persona tiene libertad para decidir dónde viajar y gastar durante sus vacaciones.
El funcionario defendió, al mismo tiempo, la oferta turística hondureña y las posibilidades de recorrer el país sin necesidad de cambiar lempiras por dólares.
Una fila que cuenta algo más
La imagen de El Amatillo abarrotado puede parecer una escena habitual de temporada, pero los números muestran un fenómeno que trasciende estos días de descanso.
El Salvador recibió casi 700 mil visitantes residentes en Honduras solamente entre enero y septiembre de 2026, y el flujo creció más de una cuarta parte respecto al año pasado.
Ahora, la Morazánica vuelve a poner esa tendencia frente a los ojos cuando miles cruzan la frontera buscando dónde pasar sus días libres.
Y mientras los vehículos avanzan por El Amatillo, El Salvador convierte el feriado hondureño en una oportunidad para atraer visitantes y capturar parte del gasto turístico que sale de Honduras.
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