Hace 14 años, 'El Flaco' logró escapar de jueces, policías y operaciones contra el narcotráfico. Movía cargamentos de cocaína entre Colombia y Honduras y burló durante años a las autoridades.
Pero su caída no comenzó con un operativo, una llamada interceptada o un informante infiltrado, comenzó cuando la mujer que amaba descubrió que le era infiel.
Ese fue el error que terminó llevándolo a una cabaña de lujo en La Ceiba, donde una agente encubierta esperaba el momento para cerrar una de las capturas más importantes que Honduras realizó contra un jefe del narcotráfico colombiano.
De interés: Narco colombiano sepultó cocaína en playa hondureña: así fue su caída
El "Flaco", capo que cruzaba a Honduras por amor
En julio de 2012, Alexander Montoya Úsuga, alias 'El Flaco', era uno de los hombres de mayor confianza del clan Úsuga, organización criminal conocida entonces como Los Urabeños, hoy identificada como el Clan del Golfo.
Tras la muerte de su primo Juan de Dios Úsuga, alias "Giovanny", El Flaco asumió un papel más relevante dentro de la estructura mientras Dairo Antonio Úsuga, alias "Otoniel", consolidó el liderazgo del grupo.
Las autoridades colombianas lo señalaron como el responsable de coordinar los envíos de cocaína desde Colombia hacia Honduras.
Sobre él pesaron múltiples órdenes de captura, una condena de 40 años de prisión por homicidio y procesos por concierto para delinquir y porte ilegal de armas.

La infidelidad que cambió todo
Mientras reducía sus viajes a Colombia para evitar que lo detectaran, 'El Flaco' mantuvo una relación sentimental con una joven universitaria.
Ella viajaba constantemente a Honduras para verlo y en una de esas visitas descubrió que el capo tenía otra mujer.
Regresó a Colombia destrozada y dos amigas intentaron ayudarla a superar la ruptura y la animaron a salir con otra persona.
Aquella decisión fue una sentencia de muerte y según la investigación colombiana, 'El Flaco' se enteró de lo ocurrido.
Viajó personalmente a Colombia y coordinó el asesinato de las dos jóvenes que impulsaron a su pareja a olvidarlo.
Después volvió a Honduras como si nada hubiera ocurrido, pero no sabía que acababa de firmar el principio del fin.
La amante rompió el silencio
El doble crimen cambió por completo la historia y la joven entendió que el hombre del que se enamoró era capaz de matar por celos.
Asustada e indignada, acudió al Gaula (Grupos de Acción Unificada por la Libertad Personal) una unidad de fuerzas especiales de la Policía colombiana.
No tenía una dirección exacta y solo pudo describir algunos lugares donde se habían encontrado en Honduras.
Sin embargo, entregó un detalle que fue decisivo. 'El Flaco' jamás se separó de un pequeño perro que llevaba consigo a todas partes y aquella mascota se convirtió en una de las pistas más valiosas de toda la investigación.

La segunda mujer
Con la información obtenida, el Gaula puso en marcha una operación distinta y escogió a una llamativa oficial para infiltrarse en Honduras.
La agente viajó junto a un oficial hondureño con una identidad falsa, ambos fingían ser una pareja de esposos vinculados al mundo del crimen organizado.
Durante semanas recorrieron hoteles cinco estrellas y exclusivos complejos turísticos frecuentados por narcotraficantes.
El trabajo avanzó con lentitud, pero sabían que tarde o temprano lo encontrarían. La misión era compleja: 'El Flaco' se había practicado cirugías estéticas para modificar su rostro y, además, cambiaba constantemente de residencia para evitar ser detectado.
Encontrarlo parecía imposible, hasta que apareció el perro.

La cacería terminó en La Ceiba
Después de semanas de búsqueda, los agentes llegaron a un exclusivo resort en La Ceiba y en una de las cabañas se hospedaba un grupo de colombianos.
Entre ellos había un hombre que siempre caminaba acompañado de un pequeño perro y permanecía rodeado de escoltas.
La oficial comenzó a trotar cada mañana cerca de la cabaña para observar discretamente sus movimientos.
Un día, uno de los escoltas se acercó y le dijo: "Mi jefe quiere conocerla". Cuando levantó la mirada confirmó lo que llevaba meses buscando. Era 'El Flaco'.
Sin levantar sospechas, informó de inmediato a sus superiores y el Gaula viajó a Honduras junto con agentes de Interpol y coordinó el operativo con las autoridades hondureñas.

"Ustedes ganan"
Al amanecer del 19 de julio de 2012, policías hondureños y colombianos rodearon la cabaña. 'El Flaco' intentó escapar por la parte trasera, pero no encontró salida.
Rodeado por los agentes, comprendió que la fuga había terminado y solo alcanzó a decir una frase: "Ustedes ganan".
A pocos metros, la oficial que vivió durante semanas bajo una identidad falsa observó cómo concluía la misión que comenzó gracias a la confesión de una mujer despechada.
Catorce años después
La captura de 'El Flaco' quedó opacada en su momento por otros hechos de violencia que acaparaban la atención en Colombia.
Sin embargo, con el paso de los años adquirió otra dimensión y el hombre detenido en un resort de La Ceiba no era un narcotraficante cualquiera.
Era uno de los miembros del clan Úsuga que controlaba las rutas de cocaína entre Colombia y Honduras y que más tarde daría origen al poder del Clan del Golfo.
En agosto de 2021 lo extraditaron desde Colombia hacia Estados Unidos, pero su caída comenzó antes, no por una persecución aérea, ni un operativo militar y menos por una recompensa.
Comenzó el día en que una mujer descubrió una infidelidad, dos amigas fueron asesinadas y decidió que el hombre al que amó nunca volvería a escapar.
Lea también: De lanzar redes al mar a mover cocaína: el narco que soñó dominar el Caribe
