La falta de lluvias ya comienza a sentirse donde Honduras guarda uno de sus recursos más estratégicos: el agua de la represa Francisco Morazán, conocida históricamente como "El Cajón", indispensable para producir energía hidroeléctrica y responder en los momentos de mayor demanda nacional.

El descenso del nivel del embalse enciende una alerta sobre lo que podría ocurrir no solo durante lo que resta de 2026, sino en 2027 si las precipitaciones no permiten recuperar las reservas.

Ante ese escenario, el experto en energía Samuel Rodríguez plantea una medida preventiva.

"Es administrar cuidadosamente el agua disponible en El Cajón y evitar consumir ahora una reserva que podría resultar indispensable el próximo año".

La preocupación tiene una cadena sencilla, pero costosa: menos agua significa menor disponibilidad para generar electricidad.

Y si esa generación falta en 2027, Honduras tendría que buscar otras fuentes para cubrir el déficit.

Actualmente los niveles de la represa andan en los 263 metros sobre el nivel del mar y el nivel mínimo operativo ronda los 220 metros. El Cajón opera con cuatro turbinas.

Aunque la central cuenta con una capacidad instalada de 300 MW, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica administra las turbinas de forma variable para dosificar la reserva de agua. Dependiendo de la hora del día y la demanda del sistema interconectado, la represa despacha de manera continua entre 100 MW y 220 MW.

La generación hidroeléctrica de embalse (de todas las represas, no solo El Cajón) representa en este periodo aproximadamente un 13.7 % del consumo total de la matriz eléctrica nacional.

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El Cajón y el agua que podría hacer falta en 2027

El punto, según Rodríguez, no está únicamente en observar cuánto descendió actualmente El Cajón, sino en calcular cuánto podría afectar esa reducción la capacidad futura de generación hidroeléctrica.

“No solamente es el nivel de El Cajón, sino que también es lo que puede representar que baje el nivel en este año; también baja el nivel de generación en El Cajón”.

Por eso, considera necesario preservar parte de la disponibilidad del embalse como una especie de respaldo para la seguridad energética del país.

“Ese déficit de generación hay que guardarlo por seguridad energética para que el próximo año no estemos en nivel de riesgo. Por eso hay que vigilar a El Cajón”, sostuvo Rodríguez.

Actualmente, la central concentra su máxima capacidad de generación en las horas de mayor consumo, una operación que adquiere especial importancia cuando las reservas de agua están bajo presión por la ausencia de precipitaciones.

La advertencia coloca así una mirada distinta sobre la sequía: cada descenso del embalse no representa únicamente agua que falta hoy, sino capacidad de generación eléctrica que podría necesitarse mañana.

La preocupación también es compartida por el dirigente de los generadores Salomón Ordóñez, quien advirtió que la sequía provocada por el fenómeno de El Niño podría llevar incluso a la paralización de la central hidroeléctrica El Cajón, si continúa reduciéndose la disponibilidad de agua.

“Es una situación de bastante cuidado porque vivimos un invierno bastante seco. Si no se recoge suficiente agua, podemos entrar en una situación delicada para el verano de 2027”, advirtió Ordóñez.

El Cajón
Una vista aérea de la represa El Cajón muestra la magnitud de la reserva hídrica que sostiene parte de la generación eléctrica de Honduras y que hoy está bajo presión por la falta de lluvias. Foto: cortesía.

El costoso plan B si falta generación

El escenario se vuelve más delicado si Honduras llega a 2027 sin suficiente generación disponible para atender la demanda.

Rodríguez advierte que, frente a un déficit, el país podría verse obligado a recurrir a licitaciones de corto plazo para incorporar generación mediante plantas que funcionan con diésel u otros combustibles fósiles.

“Vamos a requerir una licitación en corto plazo y esto es en generación diésel o fósil”, señaló el experto al referirse a las alternativas que podrían necesitarse ante un eventual déficit.

Ese sería un plan B poco favorable para la economía nacional frente a la generación hidroeléctrica, debido a la dependencia de combustibles para producir electricidad.

Lo dijo Samuel Rodríguez

Sequía pone a El Cajón bajo vigilancia

La evolución de El Cajón dependerá ahora de un elemento que no puede controlarse desde una sala de operaciones: la lluvia.

La falta de precipitaciones reduce el margen disponible y obliga a mirar el comportamiento del embalse con una perspectiva que alcance hasta 2027.

La advertencia de Rodríguez no significa un desabastecimiento eléctrico ni que exista una decisión oficial de reservar el agua para el próximo año.

Su planteamiento apunta a prevenir que el descenso de 2026 no sea un problema de generación posteriormente.

Porque si las lluvias no recuperan lo que la sequía quita, el problema de El Cajón podría dejar de medirse solamente en metros de agua.

Y así comenzará a sentirse en la cantidad —y el costo— de la energía que Honduras tendrá disponible en 2027.

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