Mientras 19 integrantes enfrentan procesos judiciales y permanecen en prisión preventiva, la cacería contra los dos hombres que durante años dirigieron al cártel "El Diablo" entre Yoro, Francisco Morazán y Comayagua sigue abierta.

Las autoridades aseguran que golpearon el corazón operativo del Cártel del Diablo, una organización señalada por secuestros, extorsiones, tráfico de drogas, homicidios y otros delitos violentos.

Sin embargo, los investigadores reconocen que la captura más importante todavía está pendiente: la de Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”.

Según las pesquisas, el grupo perdió buena parte de su capacidad de maniobra tras una serie de capturas de los últimos meses, pero sus máximos líderes continúan prófugos y tratan de evitar el cerco policial.

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Búsqueda de “El Diablo” se concentra en montañas

Fuentes ligadas a la investigación indican que Ferrera Rodas cambia constantemente de refugio para evitar ser localizado.

Los investigadores sostienen que el señalado cabecilla busca protección en zonas montañosas ubicadas entre Olancho y el norte de Francisco Morazán.

En esos territorios, aprovecha la geografía de difícil acceso para mantenerse fuera del radar de las autoridades.

Aun así, el margen de movimiento ya no sería el mismo por las capturas de operadores, familiares y colaboradores cercanos que redujeron significativamente la red de apoyo que durante años le permitió mantenerse oculto.

Las autoridades también siguen la pista de Yonatan Levi Estrada Villanueva, alias “JT”, considerado la mano derecha de “El Diablo” y una de las piezas clave dentro de la estructura.

El Diablo

Quiénes dirigían la estructura criminal

Las investigaciones describen una organización con una estructura escalonada. En la cúspide estaban los cabecillas encargados de tomar decisiones estratégicas.

Debajo operaban líderes responsables de coordinar acciones criminales en distintos municipios, mientras que un tercer nivel lo integran ejecutores encargados de asesinatos, secuestros, cobro de extorsiones, distribución de drogas y otras actividades ilícitas.

Según los expedientes policiales, “JT” no solo era un operador de confianza de Ferrera Rodas.

También desempeñó un papel en la difusión de mensajes y contenidos utilizados para fortalecer la imagen de la organización y proyectar poder en redes sociales.

Las autoridades sostienen que la estructura intentó construir una identidad propia para generar temor y consolidar influencia en las zonas bajo su control.

Capturas golpean la red criminal en Yoro y Francisco Morazán

La investigación permitió identificar operaciones del grupo principalmente en Sulaco, Victoria y Yorito, en Yoro.

También se documentó presencia en municipios de Francisco Morazán como Orica, Marale, El Porvenir y San Ignacio, además de San José del Potrero, en Comayagua.

Entre abril y mayo de 2026 fueron capturados varios señalados de desempeñar funciones de logística, financiamiento, sicariato y extorsión dentro de la estructura.

Durante los operativos se decomisaron armas de fuego, municiones, drogas, explosivos y equipo presuntamente utilizado por la organización para sus actividades criminales.

Las investigaciones también vinculan a integrantes del grupo con secuestros de alto impacto, homicidios, femicidios y atentados registrados en distintos puntos del país.

miembros
Yonatan Levi Estrada Villanueva. Según la Policía, es integrante clave del Cártel del Diablo. Foto: redes sociales.

Un golpe fuerte, pero no definitivo

Para los investigadores, el encarcelamiento de 19 integrantes representa uno de los golpes más importantes propinados recientemente contra una estructura criminal organizada.

Sin embargo, el expediente permanece abierto y los informes policiales advierten que, pese a las capturas, existen intentos de reorganización y reclutamiento de nuevos miembros.

Por eso la prioridad sigue siendo la misma: encontrar a los hombres que aún permanecen fuera del alcance de la justicia.

Porque aunque buena parte del engranaje ya cayó, el rostro que dio nombre al Cártel del Diablo sigue escondido.

Ahora lo buscan entre montañas, lo persiguen por una investigación que aún no escribe el último capítulo.