En Asunción, Paraguay, la Unesco inició la evaluación de 58 candidaturas para la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Entre estas destaca la iniciativa multinacional que busca declarar al casabe como patrimonio cultural compartido por Honduras, República Dominicana, Haití, Cuba y Venezuela.
Este alimento, elaborado a partir de la yuca, es un símbolo de la historia, identidad y resiliencia de los pueblos caribeños.
La ministra de Cultura de República Dominicana, Milagros Germán, en marzo de 2023 presentó formalmente la candidatura ante la Unesco.
La funcionaria resaltó que este expediente representa un homenaje a los portadores originarios de esta tradición.
“Invocamos a Yocahú Bagua Maorocoti, el Dios antillano de la yuca, como un acto de preservación de la memoria histórica y de la identidad cultural”, declaró.
Una tradición con impacto en la seguridad alimentaria
El casabe no solo guarda una historia milenaria, sino que también tiene un papel fundamental en el contexto actual de cambio climático y seguridad alimentaria.
Este alimento, que ha sostenido a generaciones enteras, está en el centro de una candidatura que busca destacar su importancia cultural, social y económica.
Los cinco países involucrados trabajaron para preparar un expediente que recoge elementos históricos, mecanismos de transmisión y prácticas tradicionales.
En palabras de Dominique Dupuy, embajadora de Haití ante la Unesco, esta candidatura “tiene un valor simbólico profundo” que fija un precedente en la cooperación cultural regional.

El primer esfuerzo multinacional de su tipo
Este expediente es el primero en su tipo en América Latina y el Caribe, marcando un hito en la colaboración multinacional para la salvaguarda del patrimonio cultural.
Durante la preparación del expediente, los países participantes organizaron conversatorios y degustaciones.
También, destacaron las variedades típicas de casabe y su vigencia como alimento esencial en la dieta de la región.
Carlos Maridiaga, representante de Honduras, destacó que este esfuerzo refleja “un compromiso compartido por mantener viva una tradición que une a nuestros pueblos”.
Además, la colaboración fortalece los lazos entre las naciones caribeñas en torno a un objetivo común.
La fuerza de una tradición milenaria
El casabe se considera una de las primeras formas de pan en América, que no solo alimentó a las comunidades originarias, sino que también fue un pilar de su organización social y cultural.
Su elaboración, transmitida de generación en generación, es un ejemplo vivo de cómo el conocimiento ancestral puede responder a los desafíos contemporáneos.
El reconocimiento del casabe como Patrimonio Cultural Inmaterial sería un triunfo para los pueblos caribeños.
Además de ser un mensaje al mundo sobre la importancia de preservar las tradiciones que construyen identidad y unen a las comunidades.
Con esta candidatura, los países participantes no solo buscan perpetuar el legado del casabe, sino también inspirar a otras regiones a valorar su propio patrimonio.
En palabras de Milagros Germán, esta es una invitación a reflexionar sobre cómo las tradiciones culinarias, como el casabe, pueden ser un puente entre el pasado y el futuro.
