Mientras hacía negocios en Honduras, las autoridades estadounidenses aseguran que también tejía una red mucho más compleja vinculada a operaciones atribuidas al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Lo que durante años pareció la historia de un empresario chino radicado en Centroamérica era una investigación internacional que involucró a agencias de Estados Unidos, Guatemala y Colombia.

El protagonista es Wenshen Xu, conocido como “Alex”, “Alex Xiu”, “Alex Tsui” o simplemente “Chino”.

Es un ciudadano de la República Popular China que residió en Honduras y que hoy enfrenta la justicia estadounidense tras declararse culpable de delitos relacionados con narcóticos, lavado de dinero y apoyo material al terrorismo.

Su caso revela cómo le siguieron durante meses los movimientos a un hombre al que señalan de colaborar con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

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De comerciante ligado al CJNG a objetivo de la DEA

Durante años, Xu mantuvo actividades comerciales en Honduras, pero según la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), también formó parte de una red dedicada al tráfico de cocaína y al movimiento de millones de dólares procedentes del narcotráfico.

Las pesquisas reunieron a distintas unidades especializadas de la DEA, así como a la Policía Nacional de Colombia y la Policía Nacional Civil de Guatemala.

Los investigadores rastrearon contactos, movimientos y operaciones que llevaron la investigación hasta Guatemala, país al que Xu se trasladó después de residir en Honduras.

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La captura en Guatemala

El 17 de julio de 2025, agentes antinarcóticos guatemaltecos localizaron y capturaron a Xu en la zona 10 de Ciudad de Guatemala.

La detención se reportó como la captura del extraditable número 18 de ese año en Guatemala.

Para entonces, las autoridades estadounidenses ya lo señalaban como una pieza importante en el engranaje narco.

Según el expediente judicial, Xu contaba con acceso a una red logística que incluía pistas de aterrizaje, aeropuertos, vehículos blindados, mensajeros y colaboradores distribuidos en distintos países de América Latina.

El vínculo con el CJNG

Las autoridades estadounidenses sostienen que Xu coordinó operaciones para personas que afirmaron representar al Cartel Jalisco Nueva Generación, una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de México.

De acuerdo con los documentos judiciales, el mismo día de su captura en Guatemala se se involucró en la planificación del traslado de varios kilogramos de cocaína desde Cali, Colombia.

Los investigadores concluyeron que la estructura en la que participó utilizó rutas y contactos en distintos países para mover droga hacia Estados Unidos.

Las estimaciones apuntan a que Xu y sus colaboradores traficaron más de 450 kilogramos de cocaína.

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La Policía Nacional Civil (PNC) capturó al ciudadano de nacionalidad china Xu Wenshen, con fines de extradición hacia los Estados Unidos, por delitos relacionados con el narcotráfico. Foto: PNC Guatemala.

Millones ocultos tras las operaciones

La droga era solo una parte del negocio y el Departamento de Justicia asegura que la organización también coordinó el lavado de más de 22 millones de dólares (unos 588 millones de lempiras), provenientes de la venta de cocaína y fentanilo.

Para ocultar el origen del dinero, la red utilizó diversos mecanismos financieros, entre ellos transferencias con criptomonedas, operaciones comerciales internacionales y plataformas de comunicación encriptadas.

Según los fiscales estadounidenses, estos métodos permitieron mover recursos ilícitos entre varios países mientras dificultaban el rastreo de las autoridades.

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De Guatemala a una corte federal

Tras su captura, Xu enfrentó la extradición hacia Estados Unidos, luego lo entregaron a las autoridades estadounidenses el 30 de enero de 2026.

Ya en territorio norteamericano compareció ante la Corte Federal del Distrito Este de Virginia, donde se declaró culpable de los cargos presentados por la Fiscalía.

La sentencia se programó para el próximo 15 de octubre de 2026 ante el juez federal Michael S. Nachmanoff.

El ciudadano chino enfrenta una pena mínima obligatoria de diez años de prisión, aunque la legislación estadounidense permite que la condena alcance la cadena perpetua.

La historia de Xu comenzó como la de un comerciante con negocios en Honduras y terminó en un caso que involucró agencias de tres países.

La investigación destapó una red ligada al tráfico internacional de cocaína, el lavado de millones de dólares y los tentáculos del CJNG en América Latina.

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