“Estamos hablando de que alrededor de 183 mujeres les quitaron la vida en lo que va del año. Hemos tenido una semana bastante difícil con los femicidios”, expresó la defensora Honorina Rodríguez.
Sus palabras son un llamado a no normalizar la violencia de género que arrasa con la vida de cientos de hondureñas.
Rodríguez remarcó que la violencia no puede seguir siendo parte de la cotidianidad. Cada víctima representa una alerta de lo que el Estado no logra resolver.
Feminicidios en Honduras y la sombra de la impunidad
La defensora de derechos humanos denunció que la mayoría de los feminicidios quedan sin castigo.
Solo entre un 7 y un 10 % de los casos llegan a judicializarse, y no siempre con sentencias que favorezcan a las víctimas y sus familias.
Este escenario evidencia la crisis del sistema de justicia hondureño, donde la impunidad es el terreno fértil para que los agresores sigan actuando sin temor a consecuencias.
La urgencia de prevención en la violencia de género
Rodríguez también señaló que la respuesta estatal sigue siendo reactiva. “La policía, el Ministerio Público y el Poder Judicial atienden lo que ya sucedió. Corresponde a municipalidades e instituciones trabajar en prevención”, advirtió.
Para la defensora, la prevención de la violencia de género en Honduras debe ser prioridad nacional, y en ese proceso la denuncia no debe recaer únicamente en la mujer agredida. “Cualquier persona puede denunciar la violencia”, refirió.
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La necesidad de la voluntad política
“Se necesita conciencia de las autoridades, voluntad política y presupuesto, no solo para atender lo ya hecho, sino para prevenir realmente”, insistió Rodríguez.
Su exigencia se suma a la de organizaciones de sociedad civil que han alertado desde hace meses sobre el incremento de feminicidios.
Honduras figura entre los países más peligrosos de América Latina para ser mujer, y la falta de acciones contundentes mantiene la crisis abierta.
