Danlí recibió la noticia que cambió a Centroamérica, pero no reaccionó como podría esperarse. La Independencia de Centroamérica del Imperio español se proclamó en Guatemala y los documentos comenzaron a recorrer lentamente la provincia de Honduras.
Cuando el asunto llegó al Ayuntamiento danlidense, sus autoridades tomaron una decisión extraordinaria: proclamaron la Independencia, pero aplazaron el juramento.
No fue simplemente un acto de rebeldía contra España en aquel tiempo. Había dudas y una pregunta enorme: ¿Qué ocurriría después de romper con la Corona?
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Independencia: Danlí ya desconfiaba antes del 15 de septiembre
La historia comenzó incluso antes de que se firmara el Acta de Independencia de Centroamérica.
El 29 de julio de 1821, el Ayuntamiento de Danlí discutió la posibilidad de separarse de España.
Documentos históricos que se reprodujeron posteriormente muestran que las autoridades locales consideraron que una ruptura podía traer consecuencias perjudiciales.
En aquel momento reafirmaron su adhesión a la Constitución española y al rey, pero menos de dos meses después, el escenario cambió por completo.
El 15 de septiembre de 1821, representantes reunidos en Guatemala proclamaron la Independencia.
La noticia no llegó instantáneamente a todo el territorio que hoy forma Honduras.
Los llamados Pliegos de Independencia comenzaron un viaje por caminos difíciles para comunicar a las poblaciones las decisiones adoptadas en Guatemala.

Una decisión que convirtió a Danlí en excepción
La documentación recopilada por el historiador Guillermo Mayes en Honduras en la Independencia de Centro América y anexión a México sitúa en octubre el momento decisivo para Danlí.
El 15 de octubre de 1821, el Ayuntamiento abordó formalmente el asunto y acordó proclamar la Independencia.
Pero hizo algo más, decidió no prestar todavía el juramento y esperar hasta conocer con mayor claridad qué posición terminaría imponiéndose en medio de la incertidumbre política centroamericana.
Danlí no rechazó sencillamente la Independencia, la proclamó, pero se resistió a jurarla inmediatamente.
La decisión llevó a fuentes históricas hondureñas a identificar a Danlí como el municipio que no juró entonces la Independencia, un episodio que todavía sobresale dentro de la compleja ruptura centroamericana con España.
No todos querían el mismo futuro
La Independencia tampoco significó lo mismo para todos los miembros del Ayuntamiento.
Los registros históricos muestran la existencia de posiciones distintas: algunos defendían una independencia absoluta, mientras otros contemplaron separarse de España y posteriormente incorporarse a México.
Honduras estaba atrapada entonces en una discusión mucho mayor. Comayagua tomó una posición favorable a la anexión mexicana.
Mientras Tegucigalpa mostró mayor afinidad con lo resuelto en Guatemala. Danlí tenía que decidir hacia dónde mirar.
La distancia con México también pesó en sus deliberaciones y así, aquella negativa a jurar inmediatamente no puede entenderse únicamente como nostalgia por España.
Era también una manifestación de la incertidumbre sobre quién gobernaría después.

Los hombres detrás de aquella decisión
La historia conserva incluso los nombres vinculados a aquel momento. Entre los firmantes aparecen Ramón Arriaga, José Ferrufino, Miguel Antonio Rojas, Matías Miño y José Domingo Valle, según documentación histórica reproducida sobre el episodio.
Sus nombres se ligaron a una decisión que, más de dos siglos después, continúa llamando la atención.
Proclamar la Independencia significó reconocer la ruptura política que ocurría. Jurarla implicó formalizar públicamente la adhesión a ese nuevo orden.
Danlí hizo lo primero y decidió esperar para lo segundo.
De la resistencia a formar parte del Imperio mexicano
La incertidumbre tampoco duraría demasiado y Centroamérica entró rápidamente en otra discusión: la posible incorporación al Imperio mexicano de Agustín de Iturbide.
Danlí terminaría formando parte de ese nuevo escenario político en enero de 1822.
En julio de 1821, su Ayuntamiento mostró fidelidad a la monarquía española. Meses después proclamó la Independencia, aunque decidió no jurarla inmediatamente.
Y poco tiempo después se incorporó al proyecto imperial mexicano y Danlí no quedó al margen de la Independencia.
Más bien, su historia muestra algo que las celebraciones patrias suelen esconder: en 1821 no todos sabían exactamente qué país nacería después de romper con España.
Mientras Centroamérica trató de decidir su futuro, un Ayuntamiento del oriente hondureño hizo algo inusual: proclamó la Independencia, pero antes de jurarla prefirió esperar.
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