Un avión desapareció de uno de los aeropuertos más vigilados de Colombia y días después apareció en Honduras.

No transportaba turistas ni empresarios, a bordo viajaba Alexander Montoya Úsuga, alias "El Flaco", uno de los hombres de mayor confianza del naciente Clan del Golfo, quien utilizó territorio hondureño como plataforma para mover cocaína, dólares y fortalecer una red criminal que conectó Sudamérica con México y Estados Unidos.

Lo que parecía el robo de una aeronave reveló una operación internacional que colocó a Honduras en el radar de las agencias antidrogas.

Para entonces, Montoya Úsuga ya no era un simple fugitivo: era uno de los hombres encargados de mantener abiertas las rutas del narcotráfico para la organización que años después se consideró la estructura criminal más poderosa de Colombia.

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Cómo Honduras se convirtió en una pieza del corredor del narcotráfico

Las investigaciones colombianas establecieron que la aeronave la sustrajeron de un hangar del aeropuerto El Dorado de Bogotá en abril de 2012.

Después aterrizó en Carepa, Antioquia, y desde allí emprendió vuelo hacia Centroamérica.

En ese momento, La Ceiba representaba uno de los principales corredores del narcotráfico en el Caribe hondureño.

Su aeropuerto internacional Golosón, con la pista más larga del país, facilitaba operaciones aéreas de largo alcance.

Mientras su cercanía con las Islas de la Bahía ofrecía una salida marítima privilegiada para las organizaciones criminales.

Los organismos de inteligencia concluyeron que esa infraestructura convirtió a Honduras en un punto ideal para coordinar cargamentos de cocaína y el movimiento del dinero generado por el negocio ilícito.

Extraditado hacia Estados Unidos
Alexánder Montoya Úsuga, alias 'El Flaco', fue extraditado hacia Estados Unidos en agosto de 2021. Foto: Policía Nacional de Colombia.

La oficina desde donde operaba "El Flaco"

Las pesquisas revelaron que Montoya Úsuga no permanecía oculto en zonas selváticas ni en campamentos clandestinos.

Su centro de operaciones estaba entre La Ceiba y Roatán, en esa isla se hospedó según autoridades en la mejor cabaña de un hotel de lujo.

Desde ese sitio coordinó reuniones, supervisó el envío de cocaína y administró las transacciones de dólares que financiaron la expansión del entonces llamado Clan Úsuga.

Según la Policía colombiana, "El Flaco" tenía bajo su responsabilidad las rutas de narcotráfico que partían desde el Urabá antioqueño y el Chocó colombiano hacia Centroamérica.

Su papel consistía en garantizar que la cocaína llegara sin contratiempos hasta territorio hondureño para continuar su recorrido hacia México y posteriormente a Estados Unidos.

La Operación Gaula también estableció que no era la primera vez que salía de Colombia.

Ya había viajado a México, donde sostuvo contactos con integrantes del cartel de Los Zetas e incluso analizaba establecerse definitivamente bajo la protección de esa organización criminal.

El primo de "Otoniel" que manejaba las rutas

Alexander Montoya Úsuga pertenecía al denominado "clan Úsuga", la familia que consolidó el poder de la organización criminal que más tarde se conoció como Clan del Golfo.

Era primo de Dairo Antonio Úsuga David, alias "Otoniel", se consideró durante años el narcotraficante más buscado de Colombia.

También era primo de Juan de Dios Úsuga, alias "Giovanni", abatido por las autoridades colombianas en enero de 2012.

Tras la muerte de "Giovanni", organismos de inteligencia ubicaron a Montoya Úsuga entre los principales mandos de la organización.

Mientras algunas fuentes lo señalaron como segundo al mando, otras lo ubicaron como tercero en la estructura criminal.

Lo cierto es que todas coincidían en una responsabilidad: controlar las rutas internacionales de la cocaína.

El Flaco

La caída del hombre que aterrizó en un avión robado

La operación conjunta entre autoridades hondureñas y colombianas terminó con su captura en territorio hondureño en 2012.

Meses después lo extraditaron a Colombia y, en 2021, el Gobierno colombiano autorizó su envío a Estados Unidos para responder por delitos de narcotráfico.

Su caída no desmontó la estructura, los organismos de inteligencia identificaron que otros jefes, entre ellos alias "Negro Sarley", "El Indio", "Leo" y "Visaje", ocuparon rápidamente el espacio que dejó vacante.

Pero "El Flaco" dejó una evidencia difícil de ignorar: fue uno de los hombres más importantes del narco colombiano que encontró en Honduras mucho más que un refugio.

Encontró una plataforma logística desde la cual una organización criminal movió toneladas de cocaína.

Además movió millones de dólares y una red que cruzaba fronteras sin necesidad de disparar una sola bala.

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